Diario de León

La historia de una fiesta no es la historia de un lugar

Ya en el año 1906, Diario de León se hacía eco de las fiestas de Ponferrada con un extenso artículo que ensalzaba los atributos de la ciudad y sus gentes; sin rastro de actos fastuosos y grandes conciertos. Era la fiesta de una identidad, la berciana

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El 7 de septiembre de 1906, Diario de León dedicó una página entera a las fiestas de la Encina de Ponferrada. Sin fotografías. Únicamente texto. Sin detalle de festejos programados. Solo historia y la crónica de un paseo por lo que hoy es el casco antiguo de la ciudad. Y una canción. No puede faltar una canción. También la biografía de un berciano ilustre: Enrique Gil y Carrasco. Fue la primera vez de los reportajes dedicados a la fiesta en honor a la patrona del Bierzo, diferente a las sucesivas, igual que ahora.

2020 está siendo un año insólito, desafiante, desazonado. Un año que ha obligado a mirar de frente a una nueva normalidad que no permite celebraciones multitudinarias. Pero aún sin fiestas, Ponferrada sigue siendo Ponferrada. Basta con leer las líneas de aquella página de 1906 en la que no aparecía ningún artista de renombre, ni actos fastuosos, ni fuegos artificiales, ni grandes orquestas. Ponferrada, sus atributos y sus gentes eran reclamo suficiente para disfrutar del día grande.

«¡El Bierzo! comarca extensa, amena y fértil mansión, adonde para defensa alzan su muralla inmensa las montañas de León!» , comienza diciendo la canción ‘A Ponferrada’ que recoge la publicación de 1906. Una oda a la comarca que completa la crónica del paseo por su capital, mencionando cada una de las joyas de su patrimonio. «Tiene Ponferrada hermosos y ricos monumentos que acreditan su poderío de ayer y acreditan su blasón hermoso y legendario. (...) Y dominando la villa, testigo imborrable de su pujanza, se alza el Castillo y mansión un día de una orden poderosa, rica y temible», recoge el apartado dedicado a los monumentos, que vuelve hacer hincapié en la grandeza de una ciudad y de una comarca que han sabido sobrevivir a situaciones muy críticas a lo largo de su historia. Por eso, un año sin grandes fiestas no es un año perdido, pues celebrar una identidad está por encima de cualquier fasto. Y la Encina volverá a salir. ¿Quién la sacará? ¿Quién la sacará? Podrían ser las pimenteras, sí; pero sino siempre habrá quien lo haga.

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