domingo 22/5/22

«El Holocausto puede volver»

Margot Friedländer, una superviviente centenaria, enmudece a la Eurocámara con su testimonio en el Día de las Memoria de las Víctimas de los campos de concentración

Ante el Parlamento Europeo, Margot Friedländer lleva al cuello un collar de ámbar del que no se separa nunca. Fue el último recuerdo que le dejó su madre tras ser transportada a Auschwitz, junto a una libreta de direcciones y un mensaje: «Intenta hacer tu vida».

A sus 100 años cumplidos en noviembre, Friedländer puede decir que lo ha logrado: es la memoria viva del horror del Holocausto, pero también de un legado dedicado a contar cómo, siendo apenas una veinteañera, sobrevivió al campo de concentración de Theresienstadt y, ya cerca de sus noventa años y tras una vida en Estados Unidos, decidió volver a Berlín para cumplir una misión: procurar que nadie olvide lo que sucedió.

Coincidiendo con el 77 aniversario de la liberación de Auschwitz y el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el Parlamento Europeo se unió este jueves a la larga lista de lugares públicos en los que Friedländer ha contado al mundo su testimonio y su advertencia de que aquello «puede volver a suceder». «En muchos países, nadie movió un dedo para salvar a sus vecinos judíos de la deportación», recordó ante la Eurocámara. A su hermano, narró Friedländer, lo detuvieron cuando aún era menor de edad y su madre no dudó en entregarse a la Gestapo para «acompañarle allá a donde le llevaran».

Cuando Margot llegó a su casa sus vecinos sólo pudieron darle las últimas pertenencias de su madre.

Con 21 años, se quedó sola en Berlín y pasó quince meses escondida en diferentes casas de amigos antes de ser detenida y deportada a Theresienstadt, en territorio de la República Checa. En este campo de concentración, donde dormía en una cama de madera y sin infraestructuras de higiene, vio morir a muchos de sus compañeros de hambre o enfermedades, castigados por el duro invierno centroeuropeo. Tras ella hablaron brevemente los líderes de las instituciones comunitarias, como el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que pidió a los europeos ser «custodios de este recuerdo» y asumir la responsabilidad de transmitir el mensaje de los supervivientes cuando ellos ya no puedan hacerlo.

También el papa Francisco se reunió en el Vaticano con la poetisa hebrea de origen húngaro y sobreviviente del Holocausto Edith Bruck, a quien ya visitó en su casa de Roma por sorpresa el pasado año. «Ambos subrayaron el valor inestimable de transmitir a los más jóvenes la memoria del pasado, incluso en sus aspectos más dolorosos», informa el Vaticano.

«El Holocausto puede volver»
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