jueves. 07.07.2022
Arte

El jardín secreto de Paul Haim, a la venta

La hija del coleccionista y marchante subasta un gran espacio vegetal a orillas del río Adour con más de cuarenta obras de arte, entre las que se encuentran esculturas de Miró o Chillida
Imagen del jardín de Paul Haim, en el País Vasco francés. IAN LANGSDON

Durante más de cincuenta años, el famoso coleccionista y marchante Paul Haim llenó su gran jardín a orillas del río Adour, en el País Vasco francés, con más de cuarenta obras de arte, entre ellas varios Miró, Chillida, Bourdelle o Rodin, que su hija subastará el próximo día 22 en París.

La propiedad La petite Escalère era el hogar de Paul Haim y de sus obras, casi todas esculturas de gran tamaño, que fue coleccionando poco a poco y colocando de forma estratégica por un gran jardín escondido por una exuberante vegetación que jamás se ha abierto al público.

Con la muerte de Paul Haim en 2006, su hija, Dominique, cree que ha llegado el momento de que «otras personas o museos disfruten de estas obras», cuenta en una entrevista a Efe. «En los últimos años las inundaciones a causa de las crecidas del río han amenazado el jardín y las obras, «por lo que cada vez es más difícil mantenerlas a salvo», confiesa.

«Todas las piezas tenían su propio espacio en La petite Escalère, pero era un jardín con obras de arte. Ahora, adquieren un impacto mucho más grande» por sí mismas, explica la hija del coleccionista francés.

Las 41 esculturas estarán expuestas, hasta el día anterior a la subasta en Christie’s, en un lugar a su medida: la sede parisina del grupo de marcas de lujo Kering, en cuyo patio se recrea el jardín original que las exhibía.

«Esto es un homenaje a mi padre», asegura Haim, que no oculta su emoción por desprenderse de las piezas de su padre. «Espero que quienes compren las piezas entiendan el valor sentimental que tenían para mi padre y para mí», confiesa.

El acopio de piezas artísticas empieza en los años sesenta en París. Paul Haim y su esposa, la fotógrafa y pintora Jeannette Leroy, eran entonces unos reputados marchantes de arte.

El jardín secreto de Paul Haim, a la venta
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