viernes 28.02.2020

JUAN CARLOS CAMPO

La localidad natal del ministro acogió el rodaje de ‘Juego de tronos’. Falta le va a hacer saber lo que se cuece en el palacio para lidiar con el panorama

En la foto de familia de la inauguración de la Oficina Judicial de León posaron José de La Mata, que ya no es director general de Modernización de la Justicia, Ángela Casado, que ya no es secretaria coordinadora, Francisco Álvarez, que ya no es subdelegado del Gobierno en León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que ya no es el juez decano, Manuel García Prada, que ya no es presidente de la Audiencia Provincial, Miguel Alejo, que ya no es delegado del Gobierno en Castilla y León y Emilio Fernández, que ya no es fiscal jefe de León.

Y Juan Carlos Campo (Osuna, Sevilla, 1961). Que ya no es secretario de Estado de Justicia como entonces pero que ahora toma el mando de la cartera, con la misma directriz que la de la foto de familia: nada es lo que era. Porque la Oficina Judicial nació con vocación de solucionar problemas que, una década después, siguen latentes y sobre todo como motor del expediente digital que, nueve años después, no ha eliminado el papel de los juzgados y la Audiencia Provincial.

Doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla, ingresó en la carrera judicial en 1987 y pasó por los juzgados de distrito de Sanlúcar de Barrameda y Cádiz y en el Juzgado de lo Penal número 5 de Cádiz con sede en Jerez de la Frontera. Fue magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Cádiz (1991), Director General de Relaciones con la Administración de Justicia de la Junta de Andalucía (1997-2001). Vocal del Consejo General del Poder Judicial (2001-2008), Secretario de Estado de Justicia (2009-2011) y diputado en el Congreso por Cádiz desde 2015.

«Se puede establecer una línea roja entre la modernidad y el pasado y no hay una instalación como esta en toda España» aseguró en León el día en el que acudió a inaugurar la nueva sede de Sáenz de Miera. «No contábamos con León en la lista de ciudades pioneras para la implantación de la Oficina Judicial», reconoció «pero la dedicación de las autoridades y el esfuerzo de los funcionarios nos hicieron replantearlo y no nos vamos a equivocar».

Al nuevo ministro le esperan retos importantes por delante. El primero y fundamental, resolver la dirección de la Fiscalía General del Estado, que el presidente Pedro Sánchez propone poner en manos de la anterior ministra, Lola Delgado, con no poca contestación social a la medida.

En el Congreso, uno de sus capítulos más duros lo vivió en marzo de 2018, cuando tomó la palabra en nombre de su partido en el debate sobre la prisión permanente revisable. Acababa de morir asesinado el niño Gabriel Cruz y la derecha presentó enmiendas para ampliar esta pena. Con familiares de otras víctimas en el palco, Campo defendió su derogación y acuso al PP y a Ciudadanos de traer a las Cortes una propuesta que sabía «a rabia, ira y sed de venganza». .

La suya es una apuesta con él por la moderación, el buen talante, la cercanía a la judicatura -que conoce en profundidad- y por la experiencia política.

JUAN CARLOS CAMPO
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