lunes 25/10/21

La encrucijada del Páramo Bajo

La falta de respuesta oficial a las alegaciones de la nueva concentración parcelaria retrasa sin día la puesta en marcha de la demarcación 6 y obliga a buscar una solución improvisada para sembrar en plena crisis del virus
Riego por aspersión en una finca del Páramo Bajo de León.

Otra nueva espera. Una más en esta tierra. El Páramo Bajo está ahora empantanado, aguardando una solución para un sector vital para la economía de sus regantes.

Falta solo un documento para que la demarcación 6 se ponga en marcha con la nueva concentración parcelaria. Debería entrar en vigor el 4 de abril, pero con las administraciones públicas volcadas en la lucha contra el coronavirus esa fecha se antoja completamente imposible.

El presidente de la junta de gobierno de la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo, Herminio Medina, es tajante. «Lo han dejado demasiado, se podría haber solucionado», asegura. Y señala a la Junta de Castilla y León, con quien está negociando una solución de emergencia. Porque hay que sembrar.

«Sin contestar un año», dice Medina. Se refiere a las alegaciones de los propietarios a la concentración parcelaria. Sin ese documento, imposible tomar una decisión. Es la contestación a los recursos presentados por el nuevo reparto de tierras. Apenas un puñado, pero necesarios para comenzar a trabajar, a labrar y sembrar.

«Tenían que haberlo hecho hace un mes», lamenta Herminio Medina. «Ahora estaría todo solucionado», añade.

Son unas mil hectáreas, menos de una veintena de propietarios. Fácil de arreglar en otros tiempos, pero el coronavirus lo ha paralizado todo y no se pueden organizar reuniones.

«Lo hubiéramos podido solucionar en un momento, pero no nos podemos juntar y la administración, lógicamente, está a solucionar esta emergencia sanitaria que tenemos», dice el presidente de la junta de gobierno de los regantes del Páramo Bajo, que se muestra comprensivo pero enfadado.

Sin un acuerdo por unanimidad y un pacto con la administración, los regantes están instalados en una especie de limbo legal, pero llega la hora de la siembra y hay que tomar una decisión. Medina confía en que la Junta acepte una medida excepcional.

«Lo tienen que entender», dice. «La gente no sabe si tiene que trabajar en las fincas de antes de la concentración o ya en lo nuevo», añade.

Con todas las oficinas cerradas por el coronavirus y la imposibilidad de celebrar ninguna asamblea desde que se declaró el Estado de Alarma, la confusión entre los regantes del Páramo Bajo es total. «Si se hubieran cumplido los plazos, esto no tendría que haber pasado», se enfada Medina. Y menos, apunta, en un momento en que toda la producción va a ser necesaria. Se anticipa así a los tiempos que se anuncian después de esta crisis por el virus.

Un retraso que los regantes encuentran inexplicable y que impide concluir la modernización de regadío, en una amplia zona ya con aspersores, que abarca este territorio de León y parte de la provincia de Zamora. Está además paralizado totalmente el sector 7, pendiente de un Consejo de Ministros que ahora es imposible.

El presidente de la junta de gobierno de la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo recuerda además que «en el campo solo se cobra una nómina al año, un agricultor cobra cuando vende sus productos». En su comunidad, esa situación afecta a alrededor de 900 familias que siembran 22.000 hectáreas

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