jueves 19/5/22

Logran rejuvenecer órganos en ratones

Científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona reprograman las células ‘in vivo’ para recuperar páncreas, hígado, bazo y sangre de animales en el laboratorio

Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona han logrado rejuvenecer el páncreas, el hígado, el bazo y la sangre en ratones aplicando un ciclo de reprogramación celular. El avance, que publica a revista Aging Cell, lo han llevado a cabo investigadores del laboratorio de Plasticidad Celular y Enfermedad del IRB Barcelona, liderados por Manuel Serrano, que han observado «cambios significativos» en los órganos de los ratones de laboratorio tras reprogramarles células.

«El objetivo de este trabajo fue identificar los procesos iniciales de la reprogramación in vivo y del rejuvenecimiento celular para identificar aquellos en los que se pueda intervenir en estudios futuros, ya sea a través de fármacos o bien a nivel nutricional», explica Serrano.

El científico ha recordado que todos los tejidos del organismo se caracterizan por tener un tipo de células muy especializadas, como las neuronas o las células musculares, cuya identidad se consideraba inamovible, hasta que el investigador japonés Shinya Yamanaka encontró la manera de cambiar la identidad de las células, es decir, reprogramarlas, introduciendo en ellas altos niveles de cuatro proteínas, llamadas «factores de Yamanaka» (OCT4, SOX2, KLF4 y MYC).

Proteínas

Aunque estas proteínas pueden encontrarse en algunas células, es la presencia simultánea de altos niveles de las cuatro proteínas lo que es capaz de cambiar la identidad de las células.

Esta técnica permite partir de células de un paciente que sean fáciles de obtener, como las de la piel, y convertirlas en otras que son muy difíciles o imposibles de conseguir como células cardíacas o neuronas, que luego se pueden usar para aplicaciones de terapia celular.

En 2013, María Abad y Manuel Serrano ya lograron repetir la reprogramación celular en el interior de animales de experimentación, es decir, sin necesidad de extraer las células de partida, reprogramarlas in vitro y luego volver a implantarlas.

Sin embargo, esta reprogramación produjo importantes desajustes en los tejidos, que acabaron generando tumores, característicos del estado embrionario, llamados teratomas, aunque abrió la puerta a estudiar la reprogramación directamente en animales.

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