viernes 3/12/21

Luna: luz y origen

Cuatro Valles ofrece recorridos para conocer una comarca espectacular, marcada por el trazado del serpenteante río Luna, que le da su nombre, donde los vestigios históricos se mezclan con la riqueza geológica
El embalse de Luna, que siembra la riqueza con su agua en los cultivos de toda la provincia marca desde 1957, junto con el trazado de la AP-66, la hermosa comarca leonesa, que cuenta con vestigios históricos que salpican sus pueblos, repartidos en seis ayuntamientos, y con un pasado ligado a la trashumancia.

Luna, un nombre mágico para una comarca definida por un río y que cuenta con un pasado en el que sus rocas muestran la génesis de la Cordillera Cantábrica, escenario de batallas entre astures y musulmanes por el dominio de la península, con Camposagrado como uno de los escenarios más destacados. Pero la piedra habla más allá de la geología, también de un pasado prerromano con vestigios como el castro del Callejo de Ordás, donde aún se intuye el foso, o las evidencias de Mallo y Garaño. Pero también, las piedras hablan de un pasado medieval, de castillos y fortalezas, como la del Castillo de Luna, donde la realidad y la leyenda se mezclan para dar origen a esta comarca que forma parte de la Asociación Cuatro Valles, quien apuesta por este territorio y pone en valor su paisaje con la señalización de rutas para adentrarse en una naturaleza majestuosa que cautiva a todo aquel que se adentra en sus entrañas

La comarca de Luna esta constituida por seis ayuntamientos: Sena de Luna, Los Barrios de Luna, Soto y Amío, Carrocera, Santa María de Ordás y Rioseco de Tapia. Todos ellos con localidades impregnadas por el espíritu del Luna, envueltas en parajes espectaculares, agrestes y montañosos, cada uno de ellos con su peculiaridad, y salpicadas por restos históricos de ese pasado que ha ido conformando una comarca en la que los pastores trashumantes de La Mesta, arropados por sus mastines, también han dejado su huella y sus costumbres.
Los bosques no son abundantes, pero el caminante puede perderse entre las sabinas que salpican la caliza blanca de la montaña. Pese a todo, está el sabinar de Mirantes de Luna, uno de los más interesantes de León y considerado el más occidental de Europa, al que se suman el hayedo de Caldas de Luna o los robledales mixtos de Sena.

Son las aguas del embalse de Luna los que iluminan los regadíos del sur de la provincia leonesa mientras esconden bajo sus aguas los recuerdos de los pueblos anegados que sólo salen a la luz en los años de sequía.

Valles, cumbres, ríos, gargantas, majadas, pastos en inimaginables paisajes pueden recorrerse a través de las rutas señalizadas por Cuatro Valles. En el Cordel de las Merinas se recuerda el pasado vinculado a la trashumancia como una forma de vida, mientras que en Las brañas de Caldas se sube a las zonas de pasto arañadas al monte. Otra de las rutas que cuenta con señalización es la de Entre Portilla y Sagüera, donde se cruzan pueblos que conservan ese espíritu tradicional que da fama a esta comarca. Los Caminos de la Trashumancia vuelve a recordar la vinculación con los pastores y Los Calderones permite adentrarse en el camino que ha dejado el río entre las montañas hasta llegar a un poblado ya abandonado. Entre la Devesa y la Vega y la Tierra de Ordás completan las rutas marcadas por Cuatro Valles para facilitar al senderista conocer lugares recónditos y espectaculares de la provincia de León, como el torreón de Santa María de Ordás o la fértil vega de Rioseco de Tapia.

Luna, una comarca serpenteada por un río que permite conocer el pasado, dar luz al futuro y disfrutar también de una gastronomía única, perdiéndose por parajes espectáculares donde la geología y la historia se dan la mano a cada paso del caminante al adentrarse en un territorio.

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