jueves 26/5/22
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Madera retentiva

El artesano Manuel Ramos Budiño reúne cerca de 30 tallas que reproducen la localidad de Matarrosa del Sil en una exposición que puede verse en la Casa del Pueblo
                      manuel ramos budiño
manuel ramos budiño

Cuando Manuel Ramos Budiño se jubiló, acostumbrado como estaba a una actividad plena, pensó en cómo llenar la horas que hasta ese día ocupaba con el trabajo en una empresa de servicios en Barcelona. Se fue allí siendo muy joven, dejando atrás el puesto de picador en Antracitas de Gaiztarro (Alinos); porque Manuel Ramos Budiño nació y es de Matarrosa del Sil, aunque haga 52 años que reside en Cataluña. En ese amor eterno por su pueblo, encontró la alternativa que estaba buscando para rellenar sus días de actividad. Lo unió a su otra pasión, la que hasta entonces había sido un entretenimiento: el trabajo de la madera. Y montó un taller en casa. Y de este taller han ido saliendo reproducciones a escala de las casas y edificios más significativos de Matarrosa y de otras partes del Bierzo. Un trabajo que, a partir de hoy, podrá verse en la Casa del Pueblo de esta localidad perteneciente al municipio de Toreno.

Manuel Ramos Budiño ha cedido todas las piezas a la Junta Vecinal de San Pedro Mallo en un intento por preservar la memoria colectiva del pueblo, ya que hay casas en la muestra que han desaparecido del mapa. La iglesia de San Miguel es su talla preferida, por lo que simboliza para él. También la corrada de Alonso, una casa ya derribada que estaba junto al colegio y a donde iba Manuel con sus amigos cuando terminaban las clases. Tampoco faltan en su colección la ermita de la Virgen de las Nieves (Anllares del Sil), ni la fuente de Santa Leocadia, ni la casa consistorial de Toreno, ni el tren minero que unía Ponferrada con Villablino a su paso por la estación de Matarrosa, ni el viejo cine Otero.

La muestra recoge representaciones de algunas
de las casas y casonas que están en la memoria
de todos y no solo de Matarrosa. También el ya
extinto tren minero que bajaba el carbón de
Villablino a Ponferrada. MANUEL RAMOS BUDIÑO
La muestra recoge representaciones de algunas de las casas y casonas que están en la memoria de todos y no solo de Matarrosa. También el ya extinto tren minero que bajaba el carbón de Villablino a Ponferrada. MANUEL RAMOS BUDIÑO
MANUEL RAMOS BUDIÑO
MANUEL RAMOS BUDIÑO

La exposición que se inaugura en la Casa el Pueblo de Matarrosa del Sil consta de cerca de 30 tallas de madera a escala y policromadas que su creador empezó a hacer hace una década. Y todavía sigue. De hecho, ahora mismo está en proceso de construcción de la iglesia de San Pedro Mallo, a la que también tiene especial apego.

Su propia memoria, las fotografías que toma en sus regresos desde Barcelona y Google son las fuentes a las que este artista de la madera recurre para hacer sus recreaciones. «El pueblo es algo que he añorado toda mi vida. Tengo muchas cosas grabadas en las memoria, pero hay detalles que lógicamente se me escapan y para eso hago fotos y también busco en Google algunos rincones», explica Manuel Ramos Budiño que, mientras conversa con Diario de León, está en Ponferrada pasando unos días antes de montar la exposición y aprovecha para llenar el álbum de imágenes que después se materializarán en tallas de madera que seguirán viajando de Barcelona a Matarrosa. «Todo se va a quedar aquí de por vida o hasta que quieran, como recuerdo, porque yo le tengo mucho cariño a mi tierra. Lo que ha hecho y lo que haré», afirmó Ramos Budiño.

La iglesia de San Miguel de Matarrosa y el proceso de
creación de una casa con
balconada, típica del Bierzo. MANUEL RAMOS BUDIÑO
La iglesia de San Miguel de Matarrosa y el proceso de creación de una casa con balconada, típica del Bierzo. MANUEL RAMOS BUDIÑO

Todas las piezas son íntegramente de madera y lo que más le gusta al artesano es trabajar la piedra o, mejor dicho, la madera para que parezca piedra. Suele utilizar pino común, pero también madera de tea, también de pinos, pero canarios, y mucho más resistente. «Se trabaja muy bien y no se pudre», explicó Manuel, que también hace bastones con grabados de aves y plantas. «Juego mucho con barnices de diferentes colores para las imitaciones, para conseguir mayor realismo y dar con la tonalidad», apuntó. Una devoción por lo artístico que le viene de lejos. «Cuando era joven tenía todos los cristales de mi casa pintados de animales y paisajes», recordó. Vivía en el barrio de Santa Bárbara. No podía ser más castizo en un pueblo de sangre minera que honra siempre a su patrona.

Aunque ha tenido más de un encargo particular —uno de los últimos para reproducir construcciones típicas de Ancares— Manuel Ramos Budiño no se quiere comprometer a hacer algo por obligación. Prefiere ir a su ritmo, disfrutar de su pasión, a la que dedica varias horas al día. De hecho, muchas piezas las termina en dos semanas; aunque las hay que le llevan más de un mes. Una reproducción de la iglesia de San Andrés viajó incluso hasta Miami (EE UU). Allí vivía su hermana y un sobrino le pidió que le hiciera una iglesia para recordar con ella a su madre. De nuevo, memoria. Memoria de uno. Memoria de todos.

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