viernes 25/9/20
Entrevista

«Las maletas cerradas solo dejan escapar el vuelo de sus ilusiones»

Fernando Arrabal reflexiona sobre el mundo perdido en la obra ‘Familia (de memoria)’, en el que presenta escenas vividas con los surrealistas, los artistas de vanguardia y la confusión que envuelve su experiencia vital
luca piergovanni
luca piergovanni

Este verano cumplía 88 años y es el único español cuya obra se representa en varias ciudades del mundo de manera simultánea. Fernando Arrabal, el último representante de las vanguardias del siglo XX, preso, quijote, niño, demiurgo de la libertad y la piedad, acaba de presentar unas memorias en las que se explica a través de los titanes del siglo XX.

_La última vez que le vi fue en París. Entonces, nos golpeaba el terrorismo islamista. Ahora, un ángel exterminador llamado Covid nos ha quitado nuestra vida. ¿Cómo ha vivido estos meses extraños?

—Momentos imborrables con su presencia en París tan inesperada y atrayente en situaciones que iban a terminar con el asesinato de dos de mis amigos de Charlie-Hebdo. El dibujante Wolinski me había regalado poco antes, un dibujo en el que evocaba el corona y que he transformado en un cuadro al óleo: Impertinencia. Stradivarius era tan sordo que creía fabricar pujo-pujos para Sarasate. No me parece que haya habido confinamiento ; salvo en casos excepcionales , todos hemos salido a la calle cuando hemos querido. No tuvo nada que ver con las reclusiones que hemos podido vivir en sanatorios hospitales o cárceles. El poeta surrealista Paul Éluard conoció en 1914 a una joven en un sanatorio suizo: Elena Ivanovna Diakaonova (a la que bautizó Gala) y con la que, loco de amor, se casaría. Pero para relacionarse con ella (intocable e invisible por orden médica) inventó el SMS de papel. La levitación es mucho más cara que la telepatía de alta definición.

—¿Somos ahora menos inmortales que hace unos meses o es que no habíamos comprendido que nacemos para unirnos a la eternidad?

—Los espantapájaros en forma de Venus de Boticcelli son más eficaces en primavera. Estaba en el aeropuerto de Caracas aún sin fingers y viví un instante de eternidad: acababa de llegar Nuria Espert. Nos vimos de lejos como inspirados por el poeta. Abrió los brazos y yo los míos. La ví tan infinitamente seductora que avanzamos el uno y el otro hacia la dicha, la bonanza, la ventura, la felicidad mientras me acerco pienso en Túnez donde realicé con ella Viva la muerte y cuando ya estoy a un paso de abrazarla... la recuerdo jugando al ajedrez y de pronto, paralizado, dejo de soñar despierto, todo se desvanece ...Meses después (con la Stasi) aparecerá su « biografía » con los consabidos inventos y manipulaciones de clase para destruirme por haber escrito públicamente a los jefes. La tortilla la inventó en el limbo un abortador de cigüeñas.

—¿La familia que atesora en su memoria es real o ha pasado ya esa frontera?

—Unos son reales y otros describen instantes aún más reales que la pura cotidianidad. Un apóstol se hizo chuletas durante la última cena. El viernes me sentí ¿mejor que nunca? como si Echegaray y Dalí se acercaran desde la Vía Láctea volando hacia mí para explicarme lo que solo ellos pueden saber... El gran especialista médico de corazón y mi médica de cabecera durante casi dos horas, con irremplazable mimo, me hablaron como si pudiera entender el por qué de mi insuficiencia cardíaca, la razón del tamaño del orificio de mi aorta, la misión de las ecografías, el por qué de las escenografías o de las pastillas que tomo, como si yo no fuera lo que soy; uno de los cientos de pacientes de uno de los grandes hospitales franceses. Pobres diablos que faustamente vendemos el alma a Mefistófeles.

—¿Con qué personajes de la obra recién publicada le gustaría estar ahora ‘en familia’? ¿Quiénes de todos ellos le habría servido para olvidar la cuarentena?

—Durante la cuarentena solo podría citar a mujeres espléndidas y traviatas que inmerecidamente siempre me rodearon. El universo solo es un confuso revoltijo de partículas elementales. Por ejemplo vinieron a buscarme a la salida de prisión Lis y Josefina Sánchez Pedreño (que figura en las historias de teatro español). Era una mujer admirable entrañablemente enciclopédica y falangista (¡antifranquista!) que dio a conocer el mejor teatro mundial desde Samuel Beckett hasta August Strindberg . Daba gusto verla conduciendo por Madrid vituperando como un carretero a los malos conductores. Por primera vez en el mundo creó a mis 25 años una obra mía de teatro. Las maletas cerradas solo dejan escapar el vuelo de sus ilusiones.

—¿Queda algo de modernidad en este mundo en el que parece que el hombre se ha convertido en el espejo de las máquinas?

—La costumbre es la fuerza capaz de desacostumbrarnos de permanecer en lo esencial. En Madrid los enfermos más modernistas cantaban en Cercedilla Somos los tuberculosos los que más nos divertimos Y en el sanatorio francés Bouffémont también los más modernistas (¡y machistas!): Viva las aviadoras con la manivela entre los muslos. Salomón, como mi abuela y sus tataranietas, ya pensaba que no hay nada nuevo —con una restricción de astronauta— bajo el Sol. Una de mis sobrinas se lesionó con su patinete. En vista de lo cual le compuse una comptine que comenzaba diciendo Getrudis patinando, patinando se cayó lo cual la enfureció y añadió: odio a estas cosas modernistas pues ella es premio de contrabajo en el Conservatorio. Cuando el pie derecho de Hegel se miraba en la aurora se pensaba que era el izquierdo.

—España vuelve al año 36. Algunos, más optimistas, hablan de la postguerra. ¿Cómo ve usted la situación? ¿Seguirá la monarquía? ¿Ganarán los comunistas? ¿Perderá de nuevo España? ¿Por qué está España en lucha constante consigo misma?

—Los fanáticos de aquí son tan fanáticos que les amedrentan los fuegos artificiales. ¿Es una tradición del corral? Hoy que acaba de morir en olor casi de santidad Kaing Guek Eav (El verdugo torturador Khmer Rojo del M13.: NYT) recuerdo que cuando volví de Camboya de asistir a los estertores de uno de los más horrorosos genocidios de la historia(con Joan Baez) nadie aquí me oyó. Un periodista me confesó: mi director (uno de los más reaccionario del país) nunca publicaría semejante testimonio. Como así ocurrió. Gracias a la anorexia estos directores practican ya el sumo de salón.

—¿Cree que esta epidemia nos la envía Dios o China?

—Y la gripe ¿fue española ? ¿El suicidio es la auto-venganza de la víctima por odio de sí misma? Una amiga me regaló una jofaina y 12 tortuguitas ‘ chinas’ ( creo que eran catalanas). Se divertían subiéndose una encima de la otra hasta formar una altísima torre -para ellas-. A pesar de los infinitos cuidados que tuve -les gustaba el chorizo - se fueron muriendo. Y de la última, una santa, el cuerpo quedó incorruptible.

—Acaba de cumplir 88 años y aún todo en su vida es presente. ¿Es usted el único autor inmortal?

—Desgraciadamente toda mi ontología esta resumida en la confusión y en el ajedrez. El baloncesto es menos aburrido con balones de rugby y los razonamientos con sofismas.

—¿Se podría ganar al virus en una partida de ajedrez? ¿Cuál sería la estrategia?

—Solo se puede ganar salvo rarísima excepción al jugador que tenga un coeficiente Elo de menos de 451 puntos. Los ventrílocuos bipolares están de acuerdo consigo mismos y los esquizofrénicos tampoco.

— ¿Dónde se quedó Fando?

—Con Lis (a pesar de que se editan películas Fando y Lis sin citarme siquiera). A orillas de los ríos de Babilonia lloramos y colgamos nuestras arpas de los sauces.

—¿Cuál es el sentido de la guerra? ¿Y de la vida?

—¿Por qué Pic-nic se representa con la misma intensidad en Tatanarive o en Tegucigalpa? ¿Por qué mi obra sobre la guerra es la más representada? En las antípodas los koalas fornican al revés. una partida de ajedrez?

—Podría hablarme de la memoria de tres familiares? He pensado en JIm Morrison en la madre Mercedes y en Passolini.

—Cualquier cosa: una historia de amor. Creo con el padre de Jim Morrison que Jim no ha muerto ¡Tenía tanto que aprender sobre la modernidad! Cuando nos conocimos en Méjico creo que era o había sido el novio de la fabulosa Eva Babitz que jugó una partida desnuda con Marcel Duchamp. La madre Mercedes soñaba con que sus párvulos nos convirtiéramos primeramente en sabios y seguidamente en Dios. Es ella la que... Pasolini cuando le pregunté: ¿Cómo es que has podido inspirarte en semejante panfleto (Las 120 jornadas...) en que niñas y niños, casi en cada página, son violadas y violados; siempre de la manera mas nauseabunda. Me respondió para mi apabullamiento: ¿Sabes? nunca las leí. Tiempo: un instante meses.... meses un instante.

—Me comentaba un amigo que esta sociedad se ha convertido en un Diógenes de lo innecesario.

—Es verdad que parece así. Me encandila pensar que sin remontar al tohu-bohu Diógenes fue el autor del primer libro de Economía ; en griego antiguo: ¿Cómo dirigir tu casa? Somos libres como un camión sin chófer en la Castellana.

—¿Todo lo que es posible en el teatro es posible en la vida?

—Más bien todo lo que es posible en la vida es posible en el teatro. ¿O debería serlo? De toda leña hago mi fuego.

—¿Cuál es el precio de tanta libertad?

—Algunos me ofrecieron denarios para que les presentara a Andy Warhol Pero a él le daba lo mismo conocer o no conocer a la gente. André Breton se sabía más representativo. Felizmente no oyó la excusa de Topor para abandonar el surrealismo definitivamente despidiéndose a la francesa 16 minutos después de haber sido acogido por el adobe de Breton: Es usted bien venido. La utopía se encanalla en un sueño de mejor-vida cueste lo que cueste.

—¿Puede continuar el comienzo de estas obras?

La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos...

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...

Un hombre me enterraba los pies en la arena. Era en la playa de Melilla...

—Sería incapaz. El estilo, como la biología molecular, no es determinista sino probabilista. El Eterno retorno es un preciso título para un libro con aforismos larguísimos como Temo que los animales consideren al hombre como un ser de su especie que, con gran peligro para él, ha perdido su buen sentido animal; que le consideren como un animal absurdo, como un animal que ríe y que llora, como un animal nefasto, lo cual es lógico para alguien que no se consideraba filósofo sino filólogo. Me encanta que el Quijote en realidad se titule El extravagante hijo de algo ¡Por lo menos! Una tarde en el café Flor de París (su Gijón) cuando le dije a Bergamín que yo estaba escribiendo una novela que se llamaría Baal Babilonia, me dijo para mi sorpresa si eres capaz de llamarla así, escribiré sobre ella. Cosa que no hizo ni por arte de birlibirloque y sus maravillas. Pero sí lo hizo, inmediata e inmerecidamente , Max Aub. Cuando la frase es la máscara confusa del pensamiento. Henimaio.

«Las maletas cerradas solo dejan escapar el vuelo de sus ilusiones»
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