lunes. 08.08.2022

‘Las mil y una noches’ ilustrado e iluminado

l La nueva edición aparece con la vocación de desmitificar la idea orientalista nacida en Occidente

elena del castillo

Doscientas sesenta imágenes ilustran los tres volúmenes de «Las mil y una noches», con la traducción de Juan Vernet, elegida por ser la más acorde al espíritu de los textos originales. Supone uno de los proyectos más ambiciosos del Círculo de Lectores/Galaxia de Gutenberg, en la línea emprendida por esa editorial de invitar a los mejores artistas españoles a ilustrar grandes clásicos de la literatura universal. A El Quijote ilustrado por Antonio Saura, La Divina Comedia por Miquel Barceló, o a la «Biblia» por Eduardo Arroyo, se suma ahora la obra imaginada y plasmada con las poderosas imágenes de Frederic Amat (Barcelona, 1952), creador de la escenografía para la reciente versión teatral de Las mil y una noches del grupo Els Comediants.

Pintor, grabador y escenógrafo, ha ilustrado títulos como Vista del amanecer en el trópico, de Guillermo Cabrera Infante, y La realidad y el deseo, de Luís Cernuda. Su obra se ha expuesto en París, Berlín y Nueva York, y en ella están presentes las huellas de sus numerosos viajes a la India, África del norte y México. En 2002 obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona de Artes Plásticas.

En el nuevo libro Las mil y una noches se entreveran, copiosamente, en sus tres mil páginas las ilustraciones del pintor catalán. Difícil tarea puesto que todas las tendencias humanas están en su contenido, desde sus muy diversos planteamientos morales, contados con un vigor narrativo único.

Es un libro maltratado por los ilustradores occidentales, por lo que Amat ha tenido que huir del falso orientalismo y esquivar lo que nos remitieron algunos artistas del siglo XIX sobre lo Oriental y exótico, un mundo de lujo plagado de velos y turbantes, que no corresponde ni con el texto del libro ni con lo que es Oriente. Estos famosos cuentos nacieron en la India con influencias de la tradición china, persa, árabe y judía, por lo cual es un libro en el que se puede encontrar de todo.

Aparece ahora esta edición del primer volumen de la colección, con 87 dibujos, muchos de ellos secuencias a doble hoja, por lo que el número de páginas ilustradas son muchas más. En ellas el pintor renueva la condición de clásico del texto y lo acerca a las sensibilidades actuales, a través de sus imágenes creadas con técnica mixta, en color y en blanco y negro. Para ello utiliza gran riqueza de materiales a su alcance, como una forma de apropiarse del mundo del libro metiendo diversos materiales evocadores de él en su propio estudio, en su propio mundo.

Amat recoge la tradición del collage que impusieron Braque y Picasso a comienzos del siglo XIX. Usa tanto las materias orgánicas como las inorgánicas, casi todo lo que tiene a mano, un despliegue de medios que se deja seducir y seduce a la vez, respondiendo a la exhuberancia del texto con la exhuberancia de técnicas y estilos, desde las sencillas pero contundentes pinceladas en negro a otras de factura compleja, con pieles de serpiente, alas de pájaro, troncos, plumas de pavo real, erizos o esponjas, y también collares de perlas y otros objetos. Amat muestra en todo momento el universo de Las mil y una noches en toda su crudeza y en él se aprecia las huellas de la violencia, la tragedia y la sexualidad explícita.

La versión ilustrada de Amat no sigue un ritmo sujeto a la narración sino que está creado «desde la intuición profunda», porque «el libro es un imán que invita al pintor a darlo todo». «Es el mejor libro de todos los tiempos porque en él la palabra es la vida y el silencio es la muerte, ¡qué gran metáfora del quehacer literario!», dijo el artista. «Quise ilustrarlo desde hoy, todo lo que está pasando hoy está en este libro. Es decir, Oriente lo tenemos en casa. Lo que ha ocurrido en París, con la violencia callejera, o en Irak, la destrucción de la Biblioteca de Bagdad, donde, por cierto, se perdió un ejemplar de Las Mil y Una Noches, todo eso está en el libro».

Estos cuentos son el germen de donde han salido tantas y tantas historias, imágenes y comentarios, «es el libro de los libros», expresó Amat. El material narrativo de la obra procede de distintas épocas y países, transmitido a través de los tiempos, reunido a lo largo de los siglos. Su primera traducción data de 1704 con la primera versión al francés de Antoine Gallard.

Está compuesto por tres grupos de relatos de origen indo-persa, iraquí y egipcio, sin que falten influencias de la Odisea, la literatura alejandrina y las novelas bizantinas. Conocida es de sobra la historia del sultán Shariyar: en venganza por la infidelidad de su esposa, decide pasar el resto de las noches de su vida con una mujer diferente a la que dará muerte al amanecer. Sahrazad, o Scherezade, conseguirá sobrevivir durante mil y una noches gracias a su capacidad para contar al rey las historias que conforman este gran «cuento de los cuentos»

Posee en su interior variedad de géneros, historias de amor, fábulas de animales, textos eróticos, literatura de viajes, exotismos, novelas de caballería y relatos morales, entre otros. Frederic Amat representa al personaje principal, Scherezade, como un arabismo diferente esparcido entre las páginas, una serigrafía distinta para los diferentes estratos de la obra, y «no como un cromo». Para él este libro es de una singularidad tal que es capaz de crear una disolución entre lo real y lo imaginario.

‘Las mil y una noches’ ilustrado e iluminado
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