jueves 22/10/20
Filandón

De la monja Ende a Lydia Valentín

Mujeres que tuvieron vidas de cuentos o fueron dignas de protagonizarlos es la propuesta del libro colectivo, escrito por casi 150 autores, 'No me cuentes cuentos', que reivindica la historia de un centenar de mujeres extraordinarias, cuatro de ellas leonesas
Tres fotos
Lydia Valentín, Concha Espina y Ángela Ruiz Robles.

Han sido silenciadas por la Historia. Mujeres que cambiaron el mundo, pero siguen ocupando un segundo plano. No me cuentes cuentos (Editorial Montena) recoge las vidas únicas y fascinantes de cien mujeres españolas dignas del mejor de los cuentos. En la lista de estas mujeres extraordinarias aparecen Gloria Fuertes, Alaska, Carmen Balcells, Montserrat Caballé, Lola Flores, Margarita Salas, Rosalía de Castro y tres leonesas: la monja Ende, Lydia Valentín y Ángela Ruiz Robles. A ellas habría que sumar a la célebre escritora Concha Espina, de origen santanderino, cuya obra cumbre es La esfinge maragata. Una mujer que nunca ganó el Premio Nobel, aunque fue finalista en 25 ocasiones. Vicepresidenta de la Hispanic Society y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York —aunque no logró entrar en la RAE—, fue candidata al Nobel por primera vez en 1926. Las nominaciones se sucedieron año tras año hasta 1932. Nuevamente, volvería a ser propuesta en 1952, 1953 y 1954. Partía como favorita, pero finalmente lo ganaron François Mauriac (1952), Winston Churchill (1953) y Ernest Hemingway (1954).


El libro de Montena, un gran cuento infantil que recoge el talento de mujeres españolas de todos los tiempos y de todo tipo de profesione, es una obra colectiva liderada por Prodigioso Volcán y Kloshletter en la que han participado desinteresadamente casi 150 autores. «La idea nació de un grupo de periodistas que se dio cuenta de que, pese a la cantidad de literatura sobre mujeres que aparecía en las librerías, no había ningún volumen que recogiera el talento español del pasado y del presente», según explica la editorial.

 

De 200 candidatas iniciales, al final el libro se ha reducido a cien. El libro cuenta la historia de personajes como las hermanas Touza, que salvaron la vida de más de 500 judíos a los que ayudaron a huir de los nazis; o Federica Montseny, la primera mujer que logró ser ministra en España durante la II República. Entre las mujeres ejemplares figura la monja leonesa En o Ende, la primera pintora europea de la que se conoce el nombre. Poco o nada se sabe de ella, pero, sin duda, fue una mujer con poder. Autora del extraordinario Beato de Gerona, sigue siendo un misterio cómo logró ser admitida en un ‘gremio’, el de los iluminadores, reservado de manera casi exclusiva a los hombres. Se sabe de su existencia porque ella misma se encargó de que su legado no desapareciera. Debajo de una gran letra Omega aparecen los autores del citado códice: En, pintora y sierva de Dios, y Emeterius, sacerdote. Curiosamente, No me cuentes cuentos olvida a otra leonesa ejemplar, la monja Egeria, la primera gran viajera de la que se tiene testimonio, que en el siglo IV atravesó el Adriático en barco y recorrió Egipto y Siria. Sí aparece en el libro la maestra Ángela Ruiz Robles, nacida en Villamanín en 1895, que inventó en 1949 la enciclopedia mecánica, el primer libro electrónico de la historia. El fin primordial era que los alumnos no pujasen tantos libros al ir a la escuela. La idea no pasó desapercibida en Estados Unidos. Sin embargo, doña Angelita rechazaba en 1970 una oferta de Washington, a la espera de que su patente calara en España. Moriría en 1975, cuando aún faltaban décadas para la era informática. Esta infatigable maestra también patentó una máquina taquimecanográfica y un atlas lingüístico gramatical.

libro

Portada del libro. DL

La lista de leonesas extraordinarias seleccionadas por el libro se cierra con la deportista Lydia Valentín, una mujer heroica en muchos sentidos.

 

Los beneficios de la venta de este libro irán destinados a la Fundación Anar, que lleva casi 50 años atendiendo a menores de edad con problemas o en situación de riesgo.

De la monja Ende a Lydia Valentín
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