jueves. 11.08.2022

Motor para la economía rural y el empleo

La Diputación aporta este año 30 millones a los
Maquinaria preparada para trabajar en la zona cercana al polideportivo de Valencia de Don Juan. MEDINA

Los fondos que cada año reparte la Diputación entre los 208 municipios de la provincia, todos los de menos de 20.000 habitantes, suponen un motor económico para la economía local de cada uno de estos núcleos de población. Las obras recaen en manos, mayoritariamente, de pequeñas empresas que generan empleo entre los habitantes del área rural y desarrollan un movimiento que ayuda a fijar población.

Este año, las arcas del Palacio de los Guzmanes han destinado a los ayuntamientos a través de los conocidos como Planes Provinciales 30 millones de euros. Divididos en cincos tramos, según el número de sus habitantes. Los municipios reciben una cantidad fija y ellos deciden en qué la emplean, de acuerdo a las necesidades y objetivos. El diputado de Cooperación, Matías Llorente, explica que a la cantidad de este año deben sumarse también las no gastadas de los dos ejercicios anteriores.

El impacto de la pandemia y el parón obligado por el largo confinamiento en plena crisis sanitaria ha ralentizado la inversión en el área rural a través de los Planes Provinciales de Obras y Servicios. En estos momentos, aún resta por ejecutar el 35% de los 18 millones destinados en 2019 a este programa, mientras que del año siguiente únicamente se ha gastado el 40% de sus 18 millones. «Así que en estos momentos están sin invertir y en marcha entre 57 y 60 millones que tienen que emplearse en obras en estos 208 ayuntamientos». A esta cantidad, además, suma los 5,2 millones dirigidos en 2021 a las juntas vecinales, que por vez primera en la misma convocatoria tendrán derecho a subvención para una obra todas ellas.

También este año, la Diputación permite a los ayuntamientos «contar con plena libertad» para decidir el destino del dinero que reciben a través de los Planes Provinciales. Lo que significa que no deben centrarse —como hasta ahora— en infraestructuras básicas (pavimentación, suministro de agua o electricidad depuración, asfaltado...), sino que de acuerdo a su perfil, necesidades y proyectos de crecimiento pueden tomar otras decisiones. Llorente pone como ejemplos infraestructuras turísticas, equipamientos de ocio y compra o acondicionamiento de viviendas para alquiler a sus vecinos o para familias vulnerables. Tampoco los municipios tienen ya que aportar un porcentaje de estas obras financiadas por las arcas del Palacio de los Guzmanes, que ahora paga al 100%. «Es importante que busquemos la estabilidad en estas aportaciones».

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