viernes 27/5/22

Hay muertos que siguen muy vivos

l Demipage presenta ‘Mis entierros de gente importante’
                      brunet y ruiz
brunet y ruiz

miguel lorenci

En España se entierra muy bien». La irónica frase del difunto Alfredo Pérez Rubalcaba aludía a nuestra capacidad de olvido. Pero Amelia Castilla, periodista de larga trayectoria, fue testigo de multitudinarias y emotivas despedidas de figuras inolvidables. En ‘Mis entierros de gente importante’ (Demipage) traza una crónica de esos rituales que revelan bien nuestra rica idiosincrasia funeraria y reflexiona sobre el periodismo cultural. El de Carmen Polo de Franco, ‘La Collares’, fue en 1988 el primer entierro de fuste para la entonces redactora. Con él abre un ameno libro que concluye con el adiós al cantaor Enrique Morente en 2010. Entre ambos, las despedidas a Camarón de la Isla, Lola Flores y su hijo Antonio, Rocío Jurado, Paco Rabal o Antonio Vega. Todos fueron portada de los periódicos y abrieron telediarios y sus protagonistas «son unos muertos aún muy vivos en el corazón de mucha gente». «Algunos, iconos de las nuevas generaciones, con la excepción de Carmen Franco», dice Castilla, con más de cuarenta años de periodismo cultural y de sucesos en su mochila.

Las flores se acabaron en Madrid el 17 de mayo de 1995 para despedir a ‘La Faraona’. «Lola Flores está hoy vivísima. Han hecho una serie, un anuncio la han resucitado virtualmente y se la reivindica desde el feminismo y como icono de la comunidad LGTBI», dice Castilla, que fue testigo de cómo los franquistas insultaban «con rabia» a los Reyes en el entierro de Carmen Polo o de cómo escupieron y gritaron «traidor» y «ratero» a Paco de Lucía en el de su compadre Camarón de la Isla. «Los gitanos despedían a su Dios en una locura conmovedora y creían que el guitarrista el había usurpado sus derechos a Camarón», recuerda el sepelio del cantaor gaditano en su isla de San Fernando, muerto a los 41 años de cáncer en Badalona. El entierro de Rocío Jurado en Chipiona «fue el inicio de un gran circo mediático», con fanáticos de la prensa rosa y acérrimos ‘juradistas’ llorando al lágrima vica. Un circo «aún vivo, con La Más Grande convertida en la madre de Rociíto», dice la autora.

Necro-selfi

La trágica muerte de Antonio Vega fue «la más difícil de escribir» para Castilla, amiga del cantante de Nacha Pop y autor de ‘La chica de ayer’, fallecido el 12 de mayo de 2009 a los 52 años de cáncer tras batallar con la heroína y el malditismo. «Fue ‘trending-topic’ y desde entonces las redes sociales han impuesto la necro-selfi, con el finado junto al ‘nunca te olvidaré’ del tuitero», dice Castilla. La periodista y escritora recuerda cómo pasó de dictar sus primeras crónicas a las ‘cabineras’ desde un teléfono público o el de un bar, a entrar con su ordenador al sistema y escribir directamente en las páginas del periódico en las últimas. «Aprendí pronto que a la gente y a los jefes les gustaban los libros, el cine y la música, pero que para llegar a la portada de un diario o abrir un informativo desde el ámbito de la cultura se necesita un escándalo monumental, un gran premio o que te mueras», dice sarcástica. «La cultura sigue siendo ese postre que te ayuda a hacer la digestión y a cambiar el sabor de la comida. No pertenece al espacio donde se anuncian las grandes noticias», lamenta. Cree, con todo, «que sabemos reírnos de la muerte», como se ve en un libro en el que, además, desentraña «la cocina de una redacción», contando «qué pasa desde que salta una noticia hasta que se pública». «Hay mucha tensión y el sentido del humor la disuelve, como esos chistes que todos hemos oído y reído en algún entierro», concluye.

Hay muertos que siguen muy vivos
Comentarios