domingo. 29.01.2023

Las mujeres que inventaron la fregona y se levantaron del suelo

Este genial invento español no hubiera sido posible sin la aportación clave de tres mujeres, dos asturianas y una madrileña, aunque fueron solapadas por Manuel Jalón, que se llevó todo el brillo y esplendor. Ellas quedaron en el olvido. Esta es la razón
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El9 de noviembre de 1914 nació en Viena la actriz e inventora Hedy Lamarr, precursora de las comunicaciones inalámbricas a larga distancia, y por esa razón cada 9 de noviembre se celebra el Día Internacional del Inventor. La fregona es uno de esos inventos que merecen tener un día.

¿Cuántas veces pasan ustedes la fregona por la cocina? ¿Se imaginan tener que limpiarla todos los días de rodillas? Pues así hubo que hacerlo hasta que llegó el milagro de la fregona, un invento que permitió fregar cómodamente de pie gracias a su cubo con escurridor.

La versión oficial cuenta que esto ocurrió en 1964, cuando Manuel Jalón patentó en Zaragoza el primer lavasuelos. Yo vengo hoy a contarles que eso no es del todo cierto, y que lo que el señor Jalón hizo fue perfeccionar algo que ya había sido ideado muchos años antes.

Del ingeniero aeronáutico Manuel Jalón Corominas (Logroño 1925 -Zaragoza 2011) se han dicho cosas como que puso de pie a la mujer o que hizo más por las mujeres que cualquier legislación. Puede que suenen muy rimbombantes, pero está claro que su producto aligeró la carga de las labores femeninas y ayudó a paliar los sufrimientos de quienes padecían artrosis, reúma o bursitis de tanto fregotear de rodillas y escurrir el trapo a mano.

Inspirado por un aparato que había visto usar en una base militar de Estados Unidos, Jalón decidió en 1956 fabricar varios prototipos de equipos de limpieza que escurrían la bayeta, la mopa o el trapo mojado de marras entre dos rodillos. Registró la marca Rodex, así como varios modelos de utilidad, y adquirió la licencia de explotación de un «cubo para fregar suelos con dispositivo escurridor» que había sido previamente ideado por otro inventor, don Luis Martí Mascarell.

¿Cuál es la diferencia entre una patente y un modelo de utilidad? Ambos son modelos de protección de la propiedad industrial, pero mientras que la patente se aplica a una novedad digamos que absoluta o altamente compleja, el modelo de utilidad se refiere a las invenciones ‘menores’, las que sirven para mejorar algo ya existente. La primera opción confiere al invento 20 años de protección y la segunda sólo 10, pero su proceso de concesión es mucho más sencillo, rápido y barato que en el caso de las patentes. Por eso ha habido muchos inventos que a pesar de cumplir los requisitos de una patente —que sean nuevos, impliquen actividad inventiva y tengan aplicación industrial— fueron objeto de un modelo de utilidad, simplemente porque el trámite era más fácil y económico.

He ahí la razón por la que nuestras protagonistas de hoy fueron olvidadas: ya fuese por modestia, desconocimiento o falta de recursos sus creaciones fueron registradas como inventos secundarios y superadas por la patente de Jalón.

Aquí la gran idea no fue el mocho con palo, sino el balde que permitía escurrirlo. Aunque ahora llamemos fregona a ambos utensilios —o más bien a su inseparable conjunto—, el mocho sin cubo tenía la misma utilidad que una escoba mojada. Dispuesta a solucionar ese problema, la madrileña doña Ángela de Juan Martínez solicita en 1936 registrar un modelo de utilidad para un aparato de limpieza de suelos, un cubo de metal en cuya boca se ajustaba una pieza cóncava con agujeros. La bayeta o mocho húmedos se apretaban contra ella y el agua sucia caía dentro del recipiente. ¿Les suena? Es simple y llanamente una fregona, salvo que más rústica y fabricada en metal. En 1943 se le rehabilitó la concesión, pero se ve que el producto no tuvo mucho recorrido comercial.

La idea sin embargo era buenísima y de sentido común para quien fregara habitualmente, razón por la que dos mujeres asturianas discurrieron un invento muy similar. El 5 de enero de 1953 Julia Montoussé Frages y Julia Rodríguez-Maribona Montoussé, madre e hija residentes en Avilés, registran el modelo de utilidad 34.262. Se trataba de un «dispositivo acoplable a toda clase de recipientes, tal como baldes, cubos, calderos y similares, para facilitar el fregado, lavado y secado de suelos en general» caracterizado por una plataforma «de apoyo y filtrado» que se ajustaba a las paredes del cubo y tenía un embudo con profusión de orificios.

Otra fregona. Y otro invento supuestamente ‘menor’ que fue adquirido por Jalón y Manufacturas Rodex para acabar dando pie en 1964 a su lavasuelos perfeccionado, que pese a recibir mayor entidad inventiva que sus antecesores fue curiosamente patentado con el nombre de «mejoras en los sistemas escurridores por compresión». Nunca mejor dicho. Sólo mejoró lo que ya había sido imaginado por quienes fregaban de verdad.

Las mujeres que inventaron la fregona y se levantaron del suelo
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