sábado 28/5/22

alfonso garcía

Hay muchos títulos que, dada la siempre bienvenida y abundante bibliografía, pasan desapercibidos, desgraciadamente, a pesar de su bondad y de la cercanía que responde al concepto de literatura escrita por leoneses. Este que hoy comentamos es uno de ellos, cuyo autor, residente en Asturias, formó parte del primer equipo redaccional de la revista Claraboya. Este es su primer libro de relatos, un imaginario poblado de historias humanas que merecen, y mucho, la pena. “Tal vez –escribe Laura Castro en el Prólogo- el esfuerzo de esos personajes que intentan construir un mundo mejor se condensa precisamente en lograr que todos podamos sentir el mundo como un hogar y a los semejantes como nuestros hermanos”. El libro, que toma el título de uno de los veinte relatos que lo conforman, resulta para este lector muy interesante y atractivo, abordada la escritura con humildad pero con verdadera consistencia narrativa, con la referencia de la casa familiar, matriz y originaria, como protección e identificación (“Nosotros somos la casa”). Generalmente breves los relatos, el más largo, “El cordón desatado” es, a mi juicio, el paradigma del mundo propio –uno de los mayores elogios que se puede hacer de la escritura- en que nos sumerge y de su capacidad narrativa. Un tono misterioso, mágico en no pocas ocasiones, nos conduce a historias intensas, siempre sorprendentes en el desarrollo y sus desenlaces, lo que provoca interés y tensión, cualidades fundamentales que sostienen el ejercicio lector. Perdedores en gran parte, algunos de sus personajes nos acercan a la realidad en que se fundamente la ficción. O al revés. Quede igualmente señalado el lenguaje, hermoso, rico y preciso que exige la naturalidad de un relato fluido y atractivo, muchas veces guardado en el espacio de los recuerdos. Precisas descripciones de espacios y de personajes que perfilan formas de ser y comportamientos.

El mundo como un hogar
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