jueves 5/8/21
122 aniversario de Hemingway

Un narrador de talante sencillo

'Brigadista, pescador, periodista, borracho y torero'

Sergio Urday
Sergio Urday

Entre las páginas de este escritor de Chicago aún reverbera la anacrónica genialidad de su obra. Hemingway de barba cana y recio coraje se convirtió en un icono de los escritores norteamericanos y de la narrativa mundial. Su obra guarda la genialidad de la brillante sencillez, pero los dos cañones de su escopeta se llevaron el secreto de su arte a la tumba.

Cuando lees 'El viejo y el mar' no puedes evitar pensar – Escribir es fácil–, pero la liviana trazabilidad de su argumento y la precisión de sus palabras son otrora de genialidad remota. Un viejo y un pescado. Qué más se puede pedir para llevar una historia al olimpo de las obras magnas. Una angustia melancólica trazada a través del duelo entre hombre y las húmedas aletas de un pez. Hemingway siempre escribía en ese filtro melancólico que rondaba su cabeza. Con una vida llena de aventuras y desamores. El final de 'Adiós a las armas' no podría acabar de otra manera. A orillas de un lago suizo y con los cañonazos de la guerra retumbando en las montañas. Las beodas calles de París y los «¡oles!» de la plaza de toros de Navarra coreaban fiesta. El compromiso con la Guerra Civil española en 'Por quién doblan las campanas' armó de valor a la Brigada Lincoln. Un hombre que paseaba por las calles de Cuba como si fuere un mortal más, y que recibía el «gracias maestro» de un joven García Márquez, mientras que en otros días peleaba beodo con atunes en el muelle de La Habana. Amante del boxeo y el deporte, un enemigo de la cultura prefabricada de los cafés de París. Apasionado del sosiego de la pesca en las riveras de la costa del Cantábrico. Sencillamente un revolucionario del siglo XX.

No existe palabra para describir lo que un solo hombre hizo por el mundo. Pero al recordar su rostro coloreado de tinto por las calles de Madrid, solamente queda decir: gracias amigo.

Un narrador de talante sencillo
Comentarios