viernes 14/5/21

NEGLIGENTE O TRAIDOR

LAS DUDAS SOBRE EL PAPEL DE Pedro Girón de Velasco CENTRAN LAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS RAZONES DEL FRACASO DE LA REVUELTA
El cuadro titulado ‘Ejecución de los comuneros de Castilla’ (1860) es un óleo del pintor romántico Antonio Gisbert. R. GARCÍA

En diciembre de 1520, en plena guerra de las comunidades, las tropas comuneras dirigidas por Pedro Téllez-Girón y Fernández de Velasco abandonaron sus posiciones en Villabrágima (Valladolid) para tomar Villalpando (Zamora), un movimiento que dejó desprotegida la ruta entre Medina de Rioseco y Tordesillas y permitió que las tropas realistas tomaran esta segunda, lo que marcó la caída en desgracia de Girón entre acusaciones de negligencia en unos casos y de traición en otros. Girón de Velasco, gran rival de Juan de Padilla como líder del movimiento militar comunero, asumió el mando del ejército rebelde en octubre de 1520, lo cual lo distanció de su padre, el conde de Ureña, quien se posicionó del lado del emperador en la revuelta.

Aunque la alta nobleza apostó mayoritariamente por el lado de Carlos V, Girón de Velasco procedía de una de las familias más nobles de Castilla y era nieto del que fuera maestre de la Orden de Calatrava a mediados del siglo XV, llamado también Pedro Girón, y contrajo matrimonio con una hija del duque de Medina Sidonia, título del que fue pretendiente a la muerte del duque y que trató de ocupar por la fuerza durante la revuelta de las Comunidades.

Tras posicionarse del lado comunero, lideró pronto la comunidad de Valladolid y, desde octubre de 1520 logró de la Junta el mando de sus tropas, hasta que la pérdida de Tordesillas forzó su caída.

Las mesnadas de Pedro Girón se apostaron en Villabrágima para hacer frente al ejército realista acantonado en Medina de Rioseco, bastión de la familia Enríquez, que ostentaba el Almirantazgo de Castilla. Sin embargo, el líder comunero decidió en diciembre de 1520 abandonar su posición y marchar sobre Villalpando, en la provincia de Zamora, feudo del condestable Iñigo Fernández de Velasco, tío del comunero y quien combatía del lado de Carlos V.

Aunque Villalpando se rindió a los  comuneros, este movimiento de Pedro Girón dejó franca a los realistas la ruta hacia Tordesillas, una de las principales villas en manos de las Comunidades en ese momento y cuyo control implicaba, además, la custodia de la reina Juana, quien residía en su Palacio Real privada de la regencia tras ser incapacitada por su estado mental, y a quien los rebeldes habían solicitado la legitimación de sus demandas.

Muchos procuradores  comuneros, además, acabaron apresados por las tropas del emperador en la toma de Tordesillas, cuya guarnición fue incapaz de resistir el ataque.

SOSPECHAS DE TRAICIóN

El hecho de que Pedro Girón tomara sin dificultad Villalpando mientras el bando realista se hacía con la importante plaza tordesillana desató pronto los rumores de que el movimiento se hubiera convenido previamente entre el líder comunero y su tío el condestable y se tratara, por tanto, de una traición y no de una mera negligencia estratégica.

Las críticas por el movimiento de tropas de Villabrágima a Villalpando obligaron a Pedro Girón de Velasco a dejar el mando de las huestes comuneras, que pasó a manos de Juan de Padilla ante la aclamación popular, y retirarse del conflicto.

Pese a las sospechas de traición entre el bando comunero, tras la derrota de las comunidades, Girón de Velasco hubo de esperar para obtener el perdón real e incluso tuvo que pasar por el destierro, sirviendo en 1522 en la guerra de Orán, de la que volvió herido.

Una vez perdonado, Pedro Girón de Velasco se convirtió en un leal y cercano colaborador de Carlos V, acompañándolo en sus campañas y recibiendo en 1526 el privilegio de llevar las riendas del caballo de la emperatriz Isabel de Portugal a su entrada en Sevilla.

En 1528 se convirtió, al morir su padre, en conde de Ureña, además de ser señor de Osuna, Tiedra, Peñafiel, Briones, Frechilla, Morón de la Frontera, Archidona, El Arahal, La Puebla de Cazalla, Gelves, Olvera y Ortejicar.

Grande de España, fue también camarero mayor del emperador en la Cámara de los Paños y murió en Osuna (Sevilla) en 1531, diez años después de la Batalla de Villalar. Fue sepultado en la capilla mayor del monasterio de San Pablo de la capital hispalense.

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