jueves. 30.06.2022

Nesbo recrea el mito bíblico de Caín y Abel

l El novelista noruego regresa a la arena editorial con ‘El reino’
El conocido escritor noruego de novela negra Jo Nesbo

antonio paniagua

Para Jo Nesbo (Oslo, 1960) este año y dos meses de pandemia han sido especialmente productivos. Tocado con su gorra escocesa, sin alejarse demasiado de su guitarra eléctrica, el escritor ha tenido tiempo incluso de componer algunas canciones para series de televisión. De rostro afilado, gruesas gafas de pasta y perilla de chivo, Nesbo comparece por videoconferencia para presentar la última obra que acaba de entregar a la imprenta, El reino (Reservoir Books). En esta ocasión, el autor noruego se ha apartado de saga de Harry Hole para explorar los secretos familiares que se guardan en una pequeña comunidad aislada en una montaña. La historia disecciona una relación intrincada entre hermanos y con regusto a tragedia bíblica. «La mayor parte de las historias se basan en la tradición, en la Biblia, los cuentos y los mitos; evidentemente esta historia tiene similitudes con la de Caín y Abel», asegura el escritor. El reino se adentra en vivencias traumáticas y alianzas oscuras. Cuenta la compleja relación entre dos hermanos, dos hombres que sienten una irresistible atracción por la misma mujer. Mientras dirimen sus conflictos, para lo cual el narrador bucea en el pasado de ambos, un policía tenaz investiga la desaparición misteriosa de una mujer.

El punto de partida de esta novela se remite al padre de Nesbo, un hombre recto y justo pero que cuando se vio envuelto en una disputa en la que estaba en juego la propiedad de la tierra, dejó de lado cualquier atisbo de racionalidad y arrinconó sus convicciones sobre el bien y el mal. «Su vecino, que aspiraba a hacerse con una parcela por poco de dinero, se convirtió en su mayor enemigo. En un trance así, ‘escoge siempre a tu familia’, me dijo mi padre».

En el relato se habla de la lealtad, el amor y las relaciones que se tejen entre hermanos. También de la identidad que se asigna a las personas en entornos pequeños. Mientras en la ciudad uno tiende al anonimato, en los pueblos nadie puede escapar al papel que se le atribuye.

Fantasmas del pasado

Los conflictos de la sangre y los ánimos enconados que emponzoñan un lugar olvidado, la codicia inmobiliaria, la incapacidad de pasar página y orillar los fantasmas del pasado son algunos de los conflictos que se entreveran en esta voluminosa novela. A lo largo de las más de seiscientas páginas palpita una historia trufada de tensión y violencia. Para el autor, que ha vendido 50 millones de ejemplares y ha sido traducido a medio centenar de idiomas, lo importante a la hora de enjuiciar una novela no es el género al que se adscribe, sino la historia que narra.

El escritor cree que el thriller de asesinatos sirvió en los años setenta para enmarcar relatos políticos, algo que ocurrió en los países escandinavos y en otras muchas latitudes. Por su diversidad de códigos, la novela negra es un «eficiente vehículo narrativo», considera Nesbo.

Cantante del grupo de rock noruego Di Derre y gran retratista de mundos exasperados y moralmente execrables, Jo Nesbo acude otra vez a la tragedia, como ya hizo hace tres años al recrear la figura de Macbeth.

En su última historia, Carl y Roy se presentan como hermanos unidos por una relación de amor-odio. Sus padres mueren en un accidente cuando su coche se despeña en una curva.

En esa encrucijada, un Carl aún de corta edad consigue una beca para estudiar en Minnesota. Quince años después se produce el reencuentro. Quien vuelve de EE UU es un triunfador, un Carl con deseos de construir un hotel en el terruño que le vio nacer. El que se ha quedado en el pueblo es un Roy introvertido y huraño que ha regentado durante largo tiempo la gasolinera local.

Nesbo recrea el mito bíblico de Caín y Abel
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