martes 18/5/21

Ni eran de Warhol ni se inspiraron en Jagger

La lengua y los labios de los Rolling no nacieron del pincel de Andy Warhol, ni se inspiraron en el cantante del grupo; tampoco hicieron millonario a su creador, John Pasche, que cobró 58 euros
Concierto gratuito de la banda en La Habana el 25 de marzo del 2016. ERNESTO MASTRASCUSA

La lengua y los labios rojos de los Rolling Stones no nacieron en el pincel de Andy Warhol, ni se inspiraron en Mick Jagger, ni siquiera hicieron millonario a su creador. Los Stones, sin saber lo que tenían entre manos, lo incrustaron en la contraportada de Sticky Fingers y pagaron 50 libras (unos 58 euros/69 dólares al cambio actual) a su creador, John Pasche, el estudiante que ideó uno de los logos más famosos de la historia.

Rivalizando con la diana de The Who o el plátano de la Velvet Underground, el de los Stones es uno de los iconos del rock mundial y para rememorar su nacimiento hay que remontarse a hace ahora 50 años, cuando Jagger y compañía se preparaban para la gira europea del Let it Bleed en 1970.

«Yo era estudiante del Royal College of Art de Londres», recuerda Pasche en una entrevista telefónica con Efe. «Estaba en mi último año y los Stones llamaron porque necesitaban que un estudiante les diseñase un póster para la gira».

«Querían a alguien que se reuniera con Mick Jagger. Tuve muchísima suerte y fue una completa sorpresa». Para entender el talento que destilaba aquella generación de creadores cabe explicar que uno de los compañeros de Pasche en la academia colaboró en el diseño del Dark Side of the Moon de Pink Floyd.

Pero el elegido para esta tarea algo nimia, en principio sin mucha importancia, fue Pasche.

«Quedé con Mick y la verdad es que mis bocetos e ideas no le impresionaron demasiado. ‘Puedes hacerlo mejor’, me dijo».

«Pero unos meses después me llamó y me preguntó si les podía ayudar a diseñar un nuevo logo. Mick me invitó a su casa de Londres para hablar del proyecto», añade Pasche.

Los Stones no querían un diseño que incluyera su nombre, sino que buscaban algo que fuera reconocible por sí solo. Que se viera y se dijera: «Eso es de los Rolling Stones».

Ni eran de Warhol ni se inspiraron en Jagger
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