viernes 05.06.2020

Una obra para no olvidar

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nicolás miñambres

La biblioteca Astiriciense puede considerarse la fuente esencial en la que se apoya Max Alonso para elaborar una obra excelente, por su fondo y por su forma, aspectos científicos a cuál de ellos más sorprendente. Por su fondo porque la actualización científica en todos los campos es sorprendente y por su forma porque la presentación es modélica: ciento treinta y dos capítulos, debidamente subdivididos en apartados, facilitan la lectura.

Los capítulos se agrupan temáticamente, recorriendo la ciudad y su espacio. Nada escapa a la aportación del autor, desde lo humano, a lo literario e histórico, hasta lo familiar o personal y los edificios y monumentos. Hay como un deseo de recuperar toda la grandeza maragata de la zona: existen multitud de apellidos históricos y artistas e intelectuales renombrados. En la historia maragata, decrecen los elementos clericales, pero abunda el mundo seglar. Sirva de ejemplo, la semblanza del ingeniero naval José Luis García Ferrero, natural de Brazuelo, al que dedica una obra muy bella y documentada, Brazuelo, retazos de historia. No es el único caso de personalidades que Max Alonso evoca, entre los múltiples gremios artísticos e intelectuales de la ciudad.

En este ambiente culto es muy interesante el recorrido que Max Alonso ofrece a lo largo de varias páginas, «Un paso por Astorga», por el corazón de la ciudad. Por esas calles discurrirían los personajes, reales, intelectuales: los escritores y los autores de teatro, tan popular en la urbe. O Concha Espina, tan maragata e ingeniosa. Y el capítulo Apellidos Gullón y Panero, presente en el capítulo VIII. Astorganos han sido. En el capítulo «A modo de conclusión» hay que referirse a la toma de conciencia del autor, Max Alonso, que exhibe valientemente sus opiniones, tomando postura ante el futuro de la ciudad, con un bello destino: «Estos son los hombres y mujeres de la cultura, los que llenan estas páginas, los de la creación para ofrecérsela a la ciudad, que es referente en su forma de vivir, sentir y exponer la cultura: y… «Cuando las cigüeñas vuelan, ya hay brevas».

Una obra para no olvidar
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