jueves. 30.06.2022

Los pueblos que se desarrollaron para formar el entramado del área urbana de León ciudad a comienzos del siglo XX no eran más que pequeñas aldeas dedicadas a la explotación agrícola y ganadera de las ricas vegas de los ríos Bernesga y Torío. Rodeaban a una capital de 15.000 habitantes. En 1970, el alfoz reunía ya a 138.862 habitantes. El crecimiento fue constante a excepción del periodo entre 1996 y 2001. A partir de ese año comienza una rápida expansión, fenómeno que alcanzó su cénit en 2008, con 203.435 habitantes. El motivo: la construcción. La escasez de suelo urbanizable en León dio lugar a que el área metropolitana y no la ciudad fuera absorbiendo la mayor parte del crecimiento urbanístico. Ello benefició principalmente a Villaquilambre, San Andrés y Sariegos, que recogieron la mayor parte del boom poblacional ligado al sector. En Santovenia de la Valdoncina el plan más ambicioso de viviendas se localizó en Villanueva del Carnero, y en Villacedré, con medio centenar de chalés construidos y proyectos ahora de unifamiliares. Por su parte, después de convertirse en la zona residencial de moda de los setenta, el paraje de Las Lomas de Valdefresno volvió a vivir su segundo bum urbanístico en 2006, aunque los chalés ya no miraban a la ciudad, sino al valle de Golpejar. Se ha ido desarrollando desde entonces pero tímidamente. La Sobarriba atrae a amantes del mundo rural que optan por restaurar casas.

Parte del entramado del área urbana
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