domingo 9/8/20

Playas con medidas

Ir de playa es este verano, más que nunca, una aventura. Conviene no dejar nada al azar. Añadir al equipaje playero un app para conocer el aforo de los arenales. Y tener internet para entrar en páginas web y comprobar si se puede o no acceder. Nunca como ahora el deseo de que no haya mucha gente. Es el verano de Covid-19
Desinfección de las barandillasde acceso a la playa de San Lorenzo, en Gijón, para prevenir el contagio de Covid-19. J. L. CEREIJIDO
Desinfección de las barandillasde acceso a la playa de San Lorenzo, en Gijón, para prevenir el contagio de Covid-19. J. L. CEREIJIDO

Algo más que la sombrilla, la toalla y el protector solar. Este año, la jornada en la playa no se puede dejar al azar. Y, sin embargo, será bueno acostumbrarse a improvisar. Aunque no hay que tener cita previa, conviene tenerlo todo previsto.

Es el verano del coronavirus. Un verano atípico. A las aplicaciones para saber qué tiempo va a hacer conviene sumarle otras, las que analizan en tiempo real el aforo en la arena. No hay que sacar entrada, pero no dejan entrar si está colgado el cartel de completo. O el semáforo en rojo.

El litoral tiene este año el espacio tasado. Y todas las medidas pueden cambiar en cuestión de horas. Especialmente cuando se habla del uso obligatorio de mascarillas, incluso cuando se puede respetar la distancia de seguridad. En Galicia ya es obligatoria, Y en Asturias, se está evaluando. Sólo la letra pequeña y una cierta libertad a la hora de interpretar las normas que se publican en los boletines oficiales de cada autonomía pueden librar a los bañistas de llevar mascarillas en la playa.

Hay, además, otras restricciones que hay que conocer. No son universales. Van por territorios. Una especie de playas con mucha autonomía, ahora más que nunca.

Porque la gestión de los arenales corresponde a los concejos. O a los ayuntamientos. Y cada uno decide.

playa

Una mujer marca en la arena un perímetro de seguridad para tomar el sol, esta semana, en la playa de Gijón con la distancia interpersonal obligatoria. ALBERTO MORANTE

La Consejería de Turismo del Principado de Asturias y la Federación Asturiana de Municipios preparan una aplicación, aún sin terminar, con el estado en directo de las 200 playas con medidas de seguridad en la costa cantábrica asturiana para prevenir el contagio de Covid-19. Mientras se pone en marcha la app, hay una página web con información actualizada sobre los arenales, www.playas.cti.es, y el Principado ha elaborado un catálogo para regular el comportamiento de los usuarios. En realidad, son diez puntos de prohibiciones.

En las playas asturianas es obligatorio guardar la distancia de seguridad, establecida en al menos dos metros, en la arena y también dentro del agua, aunque dependiendo del viento y la marea puede aumentar. Es obligatorio respetar las señalizaciones y las zonas acotadas. No se puede compartir toalla y se recomienda lavarla, así como trajes de baño y el resto de la ropa, al llegar a casa. Están prohibidos los juegos en la arena. Es obligatorio llevar una bolsa para recoger los residuos. Hay que vigilar que los niños cumplan también las normas. Se tienen que respetar y cumplir las indicaciones de los servicios de salvamento y socorrismo. Hay que abandonar la playa al más mínimo síntoma compatible con Covid-19, como fiebre, tos, problemas respiratorios, y consultar con un centro de salud. Hay que evitar fumar o usar cigarrillos electrónicos. No se podrán usar las duchas, practicar deportes en grupo y es recomendable que los grupos no sean de más de 15 personas aunque estén conviviendo en el mismo domicilio.

Además de este decálogo, está prohibido reservar sitio o meterse en el mar con colchonetas o hinchables.

En las playas asturianas, la mascarilla es obligatoria si no se respeta la distancia de seguridad personal.

«Este año, necesitas playa. De ti depende que todos la podamos disfrutar». Es el principal mensaje de la campaña de la Consejería de Turismo que dirige Graciela Blanco.

Convertir Asturias y sus playas en un paraíso natural sin Covid-19 es el objetivo del departamento de Blanco. Pero no todo está en manos de las administraciones. No hay medios suficientes para controlar todas las playas. Y mucho menos, las calas. Así que desde el Principado hacen un llamamiento a los usuarios. De ellos depende, dicen, poder disfrutar del verano. Con un gesto tan simple como ponerse la mascarilla. Aunque sea en la playa. Y, quizá, pase de ser recomendación a obligación.

En Cantabria, desde el 15 de julio estará operativo el sistema de control de aforo del Gobierno cántabro a través de cámaras instaladas en las playas, por lo que se podrá conocer el estado de ocupación de manera instantánea. Sólo se pueden usar accesos regulados, es obligatorio mantener una distancia de un metro y medio entre los bañistas y sus vecinos y los caminos de entrada y salida al agua están marcados, al igual que el espacio permitido para pasear por la orilla, que también estará señalizado.

En Galicia, las playas son competencia de los 313 concellos, que tienen capacidad para regular sus arenales, decidir la capacidad y la forma de acceso. La Xunta obliga desde el 13 de junio a llevar mascarilla en todos los lugares públicos al aire libre porque no se puede garantizar la distancia de seguridad interpersonal. Esta medida afectaría a las playas, aunque el texto legal deja abierta una vía a la interpretación.

Las principales playas gallegas, en La Coruña y Pontevedra, tienen regulado el acceso a través de áreas de entrada y de salida o bien con semáforos. Estas medidas se aplican en las playas urbanas de La Coruña, en Riazor, Oizán y Matadero, y también en las calas de Oza, San Amaro y As Lapas. Todas tienen vigilancia policial. No están parceladas, como ocurre en la playa de Xanxenxo, donde esta señalización parece haber fracasado y no es utilizada por los bañistas.

La dificultad orográfica impide una regulación estándar, incluso dentro de un mismo concello. En La Lanzada, una de las playas más conocidas de la costa gallega, no ha sido hasta el momento necesario regular accesos debido a su gran tamaño. En otros lugares de la costa atlántica gallega, los municipios utilizan drones, semáforos, alertas visuales o han establecido horario de cierre de las playas a las 9 de la noche. En muchas está prohibido comer, no se puede jugar en la orilla, ni utilizar las duchas o los servicios públicos y no hay chiringuitos.

A la espera de que la Xunta desarrolle una aplicación para todo el territorio, la recomendación de los concellos y de la Federación Galega de Municipios e Provincias, Fegam, es llamar por teléfono a los ayuntamientos para informarse de las condiciones de acceso a la playa a la que se desea ir. Y un consejo aún más sabio: «Lo mejor es coger el coche e ir en busca de la playa ideal, que esté vacía y que te dejen entrar, Buscar una cala, ir hasta donde te puedas bañar. Lo que se hacía siempre cuando llueve, moverse hasta donde hace sol».

En la era de Covid es, quizá, la mejor receta.

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