jueves 24/9/20
Destinos

Prioro y el sendero desconocido

Es una ruta histórica, el Sendero de Gran Recorrido GR-1, destacado por Europa, que conecta el Mediterráneo con Finisterre y atraviesa Prioro. Lo transitan cada año peregrinos que huyen de los otros caminos y buscan silencio y recogimiento en sus impresionantes paisajes. El gran olvidado
El Pando, en una impresionante vista. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth
El Pando, en una impresionante vista. RUBÉN SÁNCHEZ / www.ruben.earth

El sendero de tierra entra en Prioro. No como lo hacen los otros caminos, todos de norte a sur. Este corta transversal, de este a oeste. Viene de lejos. Atravesando territorios y tiempo. Desde la Edad Media. Desde la Marca Hispánica hasta el fin del mundo. Desde el suelo que marcó la frontera entre el imperio carolingio y al-Ándalus hasta donde todo comenzó de nuevo. De un mar templado que nunca fue límite al confín de la tierra conocida. De lo dominado a lo más profundamente ignoto. Desde el mare nostrum a la mar océana. De la conquista de Roma a la del Nuevo Mundo. Más de mil kilómetros. Durante siglos.

El sendero de tierra que entra en Prioro viene desde Ampurias, la ciudad fundada en el 575 aC por colonos griegos para mercadear en el Mediterráneo occidental, y atraviesa las tierras cantábricas hasta llegar a Finisterre. Europa le ha puesto su marca roja y blanca que identifica un Sendero de Gran Recorrido. Es el GR-1, el sendero histórico.

Lo surcan ahora nuevos peregrinos que buscan otros caminos más allá del que conduce a Compostela. Caminantes ávidos de silencio y paisajes imponentes. Pasando por lugares en los que se ha escrito la historia, emplazamientos que configuraron viejos feudos y forjaron mil leyendas. Aragón, Navarra, Castilla, el Reino de León...

Sorprende esta senda en un territorio de montaña que desde siempre se hizo camino. Tan desconocida. Tan hermosa. A los pies de picos imponentes, surcando pistas entre bosques, pisando lo que otros pisaron antes.

Entra el sendero en Prioro para descubrir el patrimonio de otros tiempos desaparecidos pero que aún siguen vivos. En sus quince hórreos, ejemplo de arquitectura popular que se mantienen en pie, monumentos históricos construidos en madera, elevados sobre cuatro pilares de roble, con sus escaleras talladas en un tronco, conocimiento antiguo para separar el grano de la humedad y los roedores. En la iglesia de Santiago, en el mismo sitio aunque no igual desde el XV. En la ermita del Santo Cristo, que custodian cuatro cofradías. En la de Nuestra Señora del Pando que es devoción en el valle, y, más allá, en la de Retejerina. En el chozo y el chozuelo, homenaje a los pastores trashumantes. En las casonas de dos pisos y corredor de madera. En la horneras y las berojas, donde se hacía pan, donde se guardaban aperos y ganado. En el museo etnográfico, que custodia utensilios, herramientas y vivencias de otras épocas, donde Prioro guarda sus raíces. Y en sus calzadas, en sus caminos y en sus puentes.

La niebla cubre los bosques de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

La niebla cubre los bosques de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Prioro, montaña de caminos. Tantos. Desde Roma. En la calzada que tallaron las legiones, la vía que conserva las piedras de la conquista, losas que se pueden pisar tantos siglos después y que custodian la huella de los carros, el surco indeleble marcado en el canto de la historia. Desde el Medievo, cuando se cruzaron el Camino de Santiago y el lebaniego, el camino dos veces santo, dos veces elegido por Dios, el que une dos reliquias sagradas, la cruz de Santo Toribio de Liébana y la tumba del apóstol, una de las rutas más antiguas y desconocidas, el camino silenciado que descansa en el albergue de Prioro. Y desde siempre, en la Cañada Leonesa Oriental. La ruta de los hombres sacrificados y las merinas. Cuna de la trashumancia.

Caminos de historia y vida. Donde moran los hombres y, en los márgenes, los otros vecinos de estos montes y valles. Osos, lobos, rebecos, ciervos, corzos, jabalíes, águilas reales, truchas y, quizá, el último urogallo. El lugar donde brota por primera vez el Cea, bajo las rocas, en un paraje increíble, a 1.250 metros de altitud, aguas cristalinas que se precipitan camino del mar 157 kilómetros río abajo.

Prioro, donde la montaña se hizo caminos.

La calzada romana, que conserva las piedras originales y la huella del paso de los carros.RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

La calzada romana de Prioro, que conserva las piedras originales y la huella del paso de los carros. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Prioro. nevado en el mes de diciembre de 2019. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Prioro. nevado en el mes de diciembre de 2019. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Vista de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Vista de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Señalización de uno d elos cuatro caminos que atraviesan Prioro: la calzada romana, el Sendero Europe de Gran Recorrido GR_1, el Camino Labaniego a Santiago y la Cañada Oriental Leonesa. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Señalización de uno de los cuatro caminos que atraviesan Prioro: la calzada romana, el Sendero Europeo de Gran Recorrido GR_1, el Camino Labaniego a Santiago y la Cañada Oriental Leonesa. RUBÉN SÁNCHEZ / www.ruben.earth

Mil verdes en el paisaje de pastos y montaña de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

Mil verdes en el paisaje de pastos y montaña de Prioro. RUBÉN SÁNCHEZ / www.ruben.earth

RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

RUBÉN SÁNCHEZ /  www.ruben.earth

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