lunes 1/3/21

Puerta abierta al paraíso

El Monasterio de San Andrés. L. DE LA MATA

No todo el mundo tiene la suerte de residir en un municipio con el entorno de Vega de Espinareda, pero sí todo el mundo puede disfrutar de ello de una manera ordenada. La puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses ofrece múltiples opciones a quienes disfrutan de sus horas de ocio en plena naturaleza. Las rutas de senderismo señalizadas que recorren buena parte de su geografía son una vía perfecta para descubrir todo lo que Vega ofrece.

Eso en el plano natural, pero destacable es también su oferta gastronómica —la localidad de El Espino es la catedral del pulpo todos los días 1 y 15 de cada mes— y merece la pena conocer de cerca su patrimonio. El Monasterio de San Andrés, actualmente en proceso de rehabilitación, es su bien destacado; pero una joya es también el puente romano tras el que se despliega la afamada playa fluvial, una de las más cuidadas y concurridas del Bierzo siempre que el tiempo acompaña al baño. Y todo eso sin olvidar las pinturas rupestres de Peña Piñera (Sésamo). Unas pinturas esquemáticas de la época postneolítica que están enmarcadas en el entorno de un yacimiento arqueológico en el que también se aprecian los restos de una fortificación romana.

La pandemia del coronavirus y el obligado confinamiento inicial despertaron en la gente un sentimiento de libertad que no sacian las ciudades. El pasado verano fue el verano del turismo rural y el Bierzo y Ancares se convirtieron en destinos preferentes. Muchos recorrieron los senderos de Vega y ellos, que seguramente repetirán, y los que lo tienen pendiente deben saber que hay cuatro rutas homologadas claramente definidas. Son la ruta del río Ancares, la ruta de Espinareda, la ruta de castro de Peña Piñera y la ruta de las lagunas de Villouso.


L. DE LA MATA

La primera es una ruta circular de casi 17 kilómetros que parte del entorno de la playa fluvial y de la zona recreativa de San Martín de Moreda y llega hasta el denominado Corral de los Lobos, paralela en varios tramos al río Ancares, uno de los de mayor valor hidrológico de la cuenca del Sil. La segunda comienza en el Monasterio de San Andrés y es también un recorrido circular de algo más de 7,5 kilómetros que aprovecha los antiguos caminos que comunicaban Vega con Espinareda y pasa por el área recreativa del Trabadillo, donde hay un refugio totalmente equipado.

La ruta del castro de Peña Piñera es una de las más conocidas porque lleva hasta las pinturas rupestres y el castro prerromano. Parte del aparcamiento de la carretera LE-4211 por la que se llega a Sésamo, asciende también hasta el Corral de los Lobos y ofrece unas vistas impresionantes del valle. Por último, la ruta de las lagunas de Villouso es una ruta de montaña de más de 18 kilómetros que parte del pueblo de Burbia y sigue el curso del río hasta el arrollo de Villouso, pasando por cascadas y rápidos con un entorno natural incomparable. Y eso es solo el principio. El sendero sigue hasta las lagunas de Villouso y asciende hasta el Pico de Lagos (1.866) y el Mostallar (1.935). Desde ahí se puede seguir hasta el Pico Cuiña (1.992) o iniciar el descenso para regresar al Burbia.

Sea cual sea la opción escogida, el acierto es seguro. Cada una de las rutas tiene un valor y un nivel específico que permite que la condición física no sea una traba para quien elija Vega de Espinareda como destino. Al final, siempre se puede disfrutar de una buena comida en cualquiera de sus establecimientos.

El Puente Romano, la playa fluvial, el río y las ruta que se abren paso más allá del casco urbano son solo algunos de los atributos de Vega de Espinareda, municipio conocido también por el buen pulpo de El Espino y con una oferta gastronómica y de alojamiento rural excelsa. Es un lugar idóneo para disfrutar de la naturaleza en estado puro y descubrir uno de los rincones más impresionantes del Bierzo L. DE LA MATA


L. DE LA MATA

Puerta abierta al paraíso
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