domingo. 29.01.2023

La Recuelga como símbolo de resistencia

La amenaza que adelantaba el fin del viejo lavadero de carbón se ha convertido en una oportunidad para su conservación como patrimonio
                      Vista aérea del lavadero de carbón de Antracitas de Fabero S.A. L. DE LA MATA
Vista aérea del lavadero de carbón de Antracitas de Fabero S.A. L. DE LA MATA

Nadie hubiera alcanzado a pensar en los primeros años de la década de los 70 —cuando el lavadero de carbón de Antracitas de Fabero S.A. en La Recuelga (Santa Cruz del Sil) cerró sus puertas— que medio siglo después ese ya viejo edificio desgastado por el paso el tiempo y la acción malintencionada de algunos vándalos sería uno de los emblemas de la lucha por la recuperación, conservación y puesta en valor del patrimonio industrial minero. De este legado que dejó el carbón que dejó huérfanas a las cuencas que siguen celebrando Santa Bárbara.

Sí, La Recuelga es ya un símbolo de la férrea resistencia a la que dan forma todos aquellos que entienden el patrimonio industrial como una representación material de la historia, como un conjunto de elementos vinculados a la identidad de un territorio que poco recuerda antes que el carbón, porque se ha desarrollado a su sombra. Los que defienden que con su conservación y aprovechamiento, este patrimonio puede ser un recurso más para la comarca con independencia de que el principal objetivo sea la reindustrialización.

En un Bierzo que sigue celebrando Santa Bárbara como cuando los mineros tenían función, nadie puede decir que la minería del carbón es ajena al sentimiento y la emoción de sus vecinos. Y como tal, la herencia que les ha dejado. Que puede ser vista como una ruina, sí; pero también como una oportunidad, la puerta abierta a un nuevo comienzo sobre la base de un pasado que nadie quiere olvidar. Si no de qué se celebra Santa Barbara y de qué se les eriza el bello a los habitantes de las cuencas mineras cuando entonan su canción.

Cuando a principios de este mismo año se conoció la iniciativa empresarial para implantar en La Recuelga un parque fotovoltaico, pocos hubieran alcanzado a pensar que once meses después, el viejo lavadero que iba a ser derribado se habría convertido en un símbolo de resistencia y, detrás de ella, la sociedad representada por cada uno de los colectivos y entidades que han alzado la voz y abierto el debate sobre la necesidad de proteger ese bien. Un debate trasladado, en más de una ocasión este año, a las Cortes de Castilla y León.

De momento, el patrimonio de La Recuelga espera una solución mientras otros bienes, como la antigua MSP (Museo de la Energía) o las indultadas torres de refrigeración de la central térmica Compostilla II ya tienen el beneplácito para ser Bien de Interés Cultural. Tal vez el futuro del viejo lavadero de carbón pase, al menos a corto plazo, por una línea de ayudas específica para recuperación de patrimonio industrial no protegido que prepara la Fundación Ciudad de la Energía. O tal vez se acabe integrando en el BIC Cuenca Minera de Fabero. Lo que está claro es que ni el silencio ni la indiferencia volverá a ser un freno.

La Recuelga como símbolo de resistencia
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