martes 19.11.2019

reservas de vida y naturaleza

Recorrer la zona cantábrica enlazando una reserva de la biosfera con otra es una realidad en León. La provincia es el lugar del planeta que cuenta con una mayor concentración de espacios protegidos por la Unesco, con un total de siete de los 49 que se contabilizan en España. Todos ellos comparten la riqueza que emana de la Cordillera Cantábrica, pero con una identidad y unas características propias que hacen que cada reserva sea un pequeño paraíso por descubrir por parte de los amantes de la naturaleza y de la biodiversidad en estado puro.


Las reservas de biosfera son áreas designadas por la Unesco, en el contexto del Programa MAB (el Hombre y la Biosfera), con el objetivo de ensayar formas de armonizar la conservación de los recursos naturales con el bienestar de las comunidades humanas.


Laciana, Babia, Valles de Omaña y Luna, Alto Bernesga, Los Argüellos, Los Ancares Leoneses y Picos de Europa son las siete reservas de la provincia que luchan desde hace años por cumplir los objetivos marcados por la Unesco en su incansable labor por revitalizar los territorios con una explotación sostenible de sus recursos.


Cinco de estas reservas se ubican en Cuatro Valles, en concreto son Laciana (Villablino) www.lacianareservadelabiosfera.com, Babia (San Emiliano y Cabrillanes) www.babiabiosfera.es, Valles de Omaña y Luna (Murias, Riello, Soto y Amio, Valdesamario, Sena de Luna y Los Barrios de Luna) www.omanayluna.com, Alto Bernesga (Villamanín y La Pola de Gordón) www.altobernesgabiosfera.es y Los Argüellos (Cármenes, Vegacervera y Valdelugueros) www.losargüellosbiosfera.es.


Gracias al esfuerzo de los ayuntamientos en los que asientan, y al apoyo económico de la Diputación de León, en cada uno de estos espacios se trabaja por fomentar soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible, el desarrollo económico, la investigación y la educación.


Por desgracia, la despoblación y la falta de recursos propios hace que sea una tarea muy difícil de materializar, aunque en los últimos años se han logrado grandes avances en muchas de ellas.


Para ser designada Reserva de Biosfera Unesco, hay que cumplir tres funciones. La primera es fomentar la conservación de los paisajes, los ecosistemas y las especies. La segunda se refiere al desarrollo económico y humano sostenible desde los puntos de vista sociocultural y ecológico. Por último, se requiere un apoyo logístico a proyectos de demostración, de educación y capacitación sobre el medio ambiente y de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.


Las reservas de biosfera constan de tres zonas interrelacionadas que cumplen tres funciones conexas, complementarias y que se refuerzan mutuamente. La zona núcleo, compuesta por un ecosistema protegido estrictamente, y que contribuye a la conservación de los paisajes, ecosistemas, especies y variaciones genéticas. Una reserva de biosfera puede tener una o más zonas núcleo jurídicamente constituidas, en donde se permiten realizar investigaciones y otras actividades poco perturbadoras.


En segundo lugar está la zona tampón, que rodea el núcleo o colinda con él, y donde se realizan actividades compatibles con prácticas ecológicas acertadas que pueden contribuir a la investigación, el seguimiento, la capacitación y la educación científica. En esta zona se pueden realizar actividades como la educación ambiental, la recreación, el turismo ecológico y la investigación aplicada y básica.


Por último está la zona de transiciónes, la franja de la reserva donde se autoriza un mayor número de actividades para promover un desarrollo económico y humano sostenible desde los puntos de vista social, cultural y ecológico. Es considerada una zona de uso múltiple, en la que pueden desarrollarse actividades de aprovechamiento sostenible de los recursos como la agricultura.

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