lunes 19/10/20

La semana de los libros prohibidos

l Estados Unidos cuestionó medio millar de libros el último años
Exterior de la Biblioteca Pública de Nueva York

ana mengotti

Los libros de temática LGTBQ fueron los que más amenazas sufrieron el año pasado pero este año parece que lo son los que tienen que ver con denuncias de racismo, identidad afroamericana e historias de la segregación racial, según la Oficina de Libertad Intelectual (OIF) de la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA).

La OIF analiza y compila cada año lo que denomina «cuestionamientos» a libros y materiales en las bibliotecas públicas y en las de escuelas y universidades. y los presenta durante la Semana de los Libros Prohibidos, que este año se celebra del 27 de septiembre al 3 de octubre en todo el país.

En 2019 hubo 566 casos de libros y materiales «cuestionados», como los denomina la Oficina de Libertad Intelectual. «La lista (de libros cuestionados) es un reflejo del momento que vive la sociedad», dice a Efe la puertorriqueña Loida García-Febo, que fue presidenta de ALA en el periodo 2018-2019.

Quizás por eso la OIF ha constatado este año esfuerzos para «retirar libros referidos o escritos por personas de color» en un momento de protestas contra el racismo y la violencia policial y de movimientos como Black Lifes Matter (Las vidas de los afroamericanos importan).

En Chattanooga (Tennessee) dos libros de esa temática, los premiados Monster, de Walter Dean Myers, y All American Boys, de Brendan Kiely y Jason Reynolds, fueron sacados de una lista de títulos de lectura obligatoria para estudiantes.

EN LA MIRA DE LOS CENSORES

En Missouri, los padres de alumnos se quejaron de un libro infantil del astronauta afroamericano Ron McNair en el que hace referencia a que durante la segregación racial tuvo problemas para obtener una tarjeta de la biblioteca pública de su ciudad, un tema que no consideran apropiado para niños.

A preguntas de Efe, García-Febo señala que en Estados Unidos afortunadamente no ha habido quemas de libros como las de ejemplares de Versos Satánicos de Salman Rushdie en algunos países, pero hay otras maneras de impedir que puedan llegar a sus lectores.

La más común es quejarse ante las autoridades para lograr que lo retiren de las bibliotecas o de las listas de lectura por razones morales, políticas o de otra índole, pero hay otras como la de tomar prestado el libro de la biblioteca y no devolverlo nunca o hacerlo meses más tarde o arrancar páginas o causar otros daños al volumen.

La especialista en bibliotecas dice que los cuestionamientos suelen venir de parte las juntas escolares, de grupos políticos o religiosos, de maestros y bibliotecarios y de funcionarios electos.

Según OIF, en la lista de los diez libros más cuestionados el año pasado el número uno es para George, de Alex Gino, un libro de temática LGTBQ y específicamente transexual, que ha sido «cuestionado, prohibido, restringido y escondido».

Le siguen Beyond Magenta; Transgender Teens Speak Out, de Susan Kuklin, y A Day in the Life of Marlon Bundo, de Jill Twiss e ilustrado por EG Keller, ambos de temática similar al primero.

Entre los diez chocan dos «clásicos»: El cuento de la criada, la historia distópica de Margaret Atwood, en el puesto siete, y la serie de Harry Potter, de J.K. Rowling, en el nueve, el primero por obscenidad y «vulgaridad y alusiones sexuales» y el segundo por sus referencias a la magia y la hechicería.

García-Febo dice que puede aparecer «increíble» que esos libros estén en la lista, pero recuerda que en el pasado han sido cuestionados Cien años de soledad, del Nobel colombiano Gabriel García Márquez; La casa de los espíritus, de Isabel Allende; o De cómo las muchachas García perdieron el acento, de Julia Álvarez, por citar libros escritos o traducidos al español.

La Biblia ha sido censurada miles de veces en el mundo, dice la especialista para recalcar que esto no es algo nuevo en la historia.

Durante la Semana de los Libros Prohibidos se divulgará una lista de los cien libros cuestionados con más frecuencia durante la década pasada y se celebrarán debates y otras actividades sobre las amenazas a la libertad intelectual durante la pandemia.

La expresidenta de la Asociación Americana de Bibilotecas augura que en la lista de este año puede haber, además de libros de temática LGTBQ y de problemas raciales, algunos cuestionamientos a obras sobre aspectos científicos del Covid-19 que algunos grupos no quieren que sean divulgados ni tenidos en cuenta.

Todas las acciones contra los libros van contra «la diversidad de pensamiento» y para impedir que quienes los lean «saquen lecciones para tomar decisiones sobre su propia vida», dijo García-Febo, quien instó a todo el mundo a leer un «libro prohibido» y participar en otras actividades de una semana que «alza la voz» contra la censura.

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