domingo 29/11/20

El tapiz colorido de la mente

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alfonso garcía

Si las cuatro entregas de sus diarios nos habían desvelado el magisterio de un gran referente del género, la treintena de cartas reunidas en este volumen y escritas durante el confinamiento confirman, una vez más, la frescura privilegiada de una prosa de excepcional factura que llega desde una mirada culta —El tapiz colorido de una mente (J. Doce)— para convertirse en un remanso de paz ante la incertidumbre de los tiempos que corren. «Todo esto azuza la melancolía, las aprensiones y las flaquezas del espíritu». «De la ceguera del Estado y hasta de nosotros mismos —afirma en la Coda— sólo nos salvará la cultura, el humanismo, las voces y músicas que nos hicieron, las ficciones supremas, esas ingenuidades. Si no es así, volverán los filósofos al silencio, regresarán a la caverna. No escudriñaremos en nosotros mismos». Digamos que las cartas versan «sobre la amistad y los libros», aunque se amplíe notablemente la diversidad, «un acopio de complicidades que hacen más habitable el mundo», en palabras de J. Doce. En el primer caso, personas entrañables que superan los personalismos –«la impersonalidad imaginada»—, como una conversación –«parrafadas»— en torno a una mesa. En el segundo, una amplitud infinita de lecturas como soporte intelectual y vital, que se incorpora con naturalidad a la vida –lo vivido y lo leído—, al relato, original y lleno de sugerencias, sin que chirríe, sin exhibicionismos ni pedanterías. Habla de una persona culta como pocas, que ha asumido con precisión y veracidad el filtro de sus lecturas permanentes. La curiosidad como bandera y soporte de un lector empedernido y juicioso, convencido de que «leer no permite caminar, pero sí respirar».

Estas cartas son precisamente eso, un respiro, una bocanada de aire fresco, en las que cualquier tema y detalle se incorporan al texto, con anécdotas, humor e ironía, con la elegancia de un epistolario que entretiene, sugiere y alienta, entre tonos diferentes y situaciones que siempre inspiran y llaman a la reflexión y el divertimento. Es un auténtico gozo leer estas cartas, muy recomendables, firmadas por uno de los talentos de mayor enjundia literaria de estos tiempos. Así lo creo firmemente.

El tapiz colorido de la mente
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