domingo. 25.09.2022
La fortaleza de los templarios en Ponferrada congrega cada año a miles de turistas y peregrinos.

El viejo puente sobre el río Boeza adentra a los peregrinos en la villa jacobea de Ponferrada tras dejar sobre sus pasos el recorrido desde Molinaseca y la cercana iglesia de Santa María de Vizbayo, una joya románica en la falda del Monte Pajariel, también unida secularmente al Camino. Ya en la Rúa del Boeza, rebautizada como la calle del Real Hospital, la historia cuenta que gracias al donativo de Isabel la Católica en 1487 pudo levantarse allí un hospital que lleva su nombre ligado al cuidado y la atención integral de los peregrinos. El concejal Marco Morala explica que no fue concebido sólo como albergue, además se procuraban servicios sanitarios a los caminantes y alimentos a aquellos que no tenían sustento. Sobre sus vetustas piedras puede leerse la palabra romeros, «esa es la denominación que se les daba a los peregrinos en la ruta hacia Santiago, según narran los escritos antiguos», recuerda. Con múltiples visicitudes a lo largo de los siglos, aguarda en la ruta la Iglesia de San Andrés, donde fue depositado el Cristo de las Maravillas cuando el Castillo cerró, posteriormente, al clausurarse al culto este templo, hubo que trasladarlo a la Basílica de Nuestra Señora de la Encina.

Y Ponferrada no se entiende sin los caballeros templarios y su fortaleza, construida sobre la cerca de un poblado castrero y donde desembocaban las dos entradas a la villa. En su plaza delantera tenía lugar el mercado, lugar de abastecimiento de viandas de los romeros. Protectores de los peregrinos y al servicio de la corona evitaban también disputas por el territorio entre los nobles castellanos y leoneses y los gallegos. «Ya dentro del romanticismo de las leyendas, asegura Morala, la Virgen de la Encina fue descubierta por los templarios en un hueco de una encina cuando estaban construyendo su fortaleza». Llegó de Tierra Santa con destino a la Catedral de Astorga, «pero ante el avance de los sarracenos, el obispo san Genadio la escondió en el bosque, en una encina, y hacia 1200 fue hallada». La catedral del Bierzo, la Basílica de la Encina, sustituyó a la primitiva iglesia de Nuestra Señora de Santa María de la Plaza. «Corazón del Bierzo y su torre es la giralda de los bercianos», narra orgulloso Morala. Otro puente, ahora despide el recorrido jacobeo por Ponferrada, el conocido como puente Cubelos (lugar emblemático del pulpo en la ciudad). El obispo Osmundo ordenó construirlo para que los peregrinos pudieran librarse del envite de las bravas aguas del Sil.

Templaria y peregrina
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