jueves. 07.07.2022

álvaro soto


Las grandes tragedias necesitan de un lenguaje original, nuevo, para ser contadas. Por eso el filósofo alemán Theodor Adorno se preguntaba si era posible la poesía después de Auschwitz y por eso la escritora vasca Luisa Etxenike (San Sebastián) afila el estilo y la forma en su nueva novela, con la que culmina su trilogía sobre el llamado conflicto vasco. Aves del paraíso (Nocturna) es un libro especial que se puede leer «como una novela negra, o como una de concienciación, e incluso como un poema largo», asevera, pero que en cualquier caso se interroga sobre la responsabilidad de aquellos que transitaban en los laterales del terrorismo vasco, sin mancharse de sangre, pero con culpa. El protagonista es «un hombre de silencios», explica Etxenike, un misterioso hombre que parece un mendigo y asusta a los vecinos cuando años después, regresa a su casa roto, por dentro y por fuera. El punto de partida de la novela es la vergüenza de Miguel, que así se llama el personaje, a partir «del impacto brutal de la violencia». «Lo que caracteriza al ser humano es la capacidad de mirar dentro de sí y también de transformarse», cuenta la autora. «La constante interrogación sobre nosotros mismos es lo que nos hace diferentes, preguntarnos ante cualquier situación: ‘¿Todo el mundo lo hace?’», añade.


Etxenike hace pivotar sus novelas sobre un eje central, la interrogación moral. Y en el caso del terrorismo vasco, un asunto que ella conoce bien, «esta interrogación es más acuciante ante la posibilidad de que alguien de nuestro entorno participe de ella». Así lo ha explorado en las dos novelas anteriores de la triología, El ángulo ciego y Absoluta presencia, y ahora profundiza en ello utilizando las imágenes de las aves, una metáfora que se convierte en realidad cuando el lector avanza en el libro y descubre que estas aves del paraíso sobrevuelan las páginas gracias a unas bellos dibujos que ha incorporado la editorial y con los que Etxenike está encantada. «Las aves nos aportan las claves de la evolución del protagonista y gracias a estas ilustraciones, el libro cobra una nueva fertilidad.



Palabras que vuelan


Las aves observan el texto y el texto espía a las aves», sintetiza. «La sociedad vasca está en un momento de agitación de la responsabilidad. El fin de la violencia ha liberado muchas emociones y ahora es el momento de contar lo sucedido, en lo individual y en lo colectivo», asegura Etxenike. Desde esta perspectiva, Aves del paraíso tiene puntos de contacto con Patria, la novela española más exitosa de los últimos años, aunque la escritora vasca reivindica la literatura que se hacía también durante el tiempo en que ETA existió. «La historia de la violencia en el País Vasco ya se empezó a escribir antes, con libros muy buenos, aunque ahora con Patria hay una nueva atención y las novelas se leen con avidez. Es normal, porque todos queremos saber», indica.


De hecho, argumenta Etxenike, «serán las nuevas generaciones las que nos harán enfrentarnos a más preguntas porque ellas nos reclamarán conocimiento sobre lo que ha ocurrido en el País Vasco. El auge de la literatura sobre el terrorismo no ha hecho más que comenzar. Las próximas novelas abordarán la cuestión desde perspectivas variadas porque a medida que pasa el tiempo, se incorporan nuevas temáticas y nuevas lecturas». Así, expone, «el Holocausto ocurrió en 1945, pero todavía se escriben ensayos, novelas, se hacen películas porque hay necesidad de saber más. Y el arte, por el hecho de encarnar las emociones, es un vehículo trascendental».


Además de Aves del paraíso, El ángulo ciego (Premio Euskadi de Literatura) y Absoluta presencia, Luisa Etxenike ha publicado las novelas El detective de los sonidos, Los peces negros, Vino, El mal más grave y Efectos secundarios; las obras teatrales La herencia (Premio Buero Vallejo), Gernika es ahora y La entrevista; el poemario El arte de la pesca y varias colecciones de relatos. Colabora habitualmente con medios escritos y radios, es directora del espacio cultural digital Canal Europa y del festival literario Un Mundo de Escritoras y ha recibido del Gobierno francés la distinción de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

«Tendremos que hacer frente a nuevas preguntas»
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