viernes 3/12/21
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josé enrique martínez

El sugerente título de su último libro lo aclara Luis Alberto de Cuenca en nota inicial: tras la expulsión del edén bíblico, los seres humanos convivirán con desilusiones, angustias y desgracias; y no hay retorno. La poesía brota de aquel destierro, recordándonos que hubo un Tiempo en el que fuimos felices «y que lo que ahora es pura queja repartida en versos fue un día mera celebración y acción de gracias permanente en el bosque sin horas de los mitos». Pero no quiere el poeta ahondar en «nuestra patética insignificancia», sino ofrecer una respuesta de vitalismo positivo frente al desánimo y la zozobra.

Son 108 los poemas y cinco las partes en que se distribuyen. Leo la primera serie y me introduzco en un mundo que reconozco: la habilidad con que Luis Alberto compone versos y poemas, sin despegarse del ritmo tradicional de la medida y el orden, asumiendo a la vez cierto movimiento narrativo que huye de la mera abstracción y el desnudo conceptualismo, con una implicación sentimental que nos hace acoger calurosamente el pensamiento de cada poema, trate de la fugacidad de todo, del «gozo de ser y de haber sido», del «sufrimiento de amar en vano» o de lo que dista de lo vivo a lo pintado, reelabore un hecho leído o desprenda una atractiva sensualidad. Pero hay algo propio de L. A. de Cuenca que destaco: los poemas inspirados en los clásicos, en la lectura, no por exhibir erudición, sino para revitalizarlo e incorporarlo a su mundo (y al nuestro) con un lenguaje usual y la claridad como divisa. Léase por, ejemplo, «Poeta malgré lui» en el que evoca al Platón enemigo de los poetas siendo como es el mayor poeta de los filósofos, seduciéndonos con «el hechizo de su prosa». La segunda sección la componen una serie de epigramas amorosos en los que, conforme al género, resalta el ingenio. «Brillos de otoño», por ejemplo, celebra la belleza de una mujer entrada en años: «Tu viaje hacia el invierno / se ha detenido en un otoño deslumbrante», concluye; «Amor eterno» es un solo verso: «¿Cómo escapar de un sol que no se pone?». Los poemas de «Mientras duermo y otros poemas» y «Suite virgiliana» fueron escritos en los momentos álgidos de la pandemia. Son poemas de mayor desarrollo, no evitando el sesgo narrativo y el reclamo de los clásicos y otras lecturas. Por fin, «Hojas sueltas» acoge poemas diversos, de tono en general más ligero, con ese dejo placentero y ameno a que el poeta nos tiene acostumbrados.

Contra el tiempo y el mundo y las desilusiones
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