miércoles. 29.06.2022

Las trampas de la memoria

l El periodista y escritor Máximo Huerta presenta ‘Adiós pequeño’, una novela sobre la memoria y los silencios familiares
                      luis millán
luis millán

miguel lorenci

Máximo Huerta desnuda su intimidad haciendo memoria mientras acompaña a su madre enferma y retrata una España que ya no existe. «Es lo mejor que he escrito», afirma sin complejos de un relato en el que ironiza sobre su paso por el Ministerio de Cultura. «No ha sido mi gran fracaso», escribe. «Mi madre habría sido más feliz si yo no hubiera nacido», es la frase inicial de una novela «verídica y profundamente sincera» que Huerta dice haber escrito «con mucha valentía» y que le acabó procurando «mucha seguridad». Sostiene que «no quería ni escribir ni publicar» esta autoficción — «literatura de proximidad», lo llama él— «sobre una familia que tuvo que guardar demasiados secretos para intentar ser feliz» y que «utiliza el silencio como solución a todo». «Todas las familias felices se parecen, y las infelices lo son cada una a su manera, pero literariamente son más interesantes», reconoce Huerta, que define su novena novela como «una despedida y, al tiempo, un hola a la inquietante madurez». «La vida es una constante despedida», insiste Huerta, que se propuso hacer lo mismo que Giuseppe Tornatore en su celebrada película ‘Cinema Paradiso’. «Soy un chaval de pueblo y, como el crío de la película, veo la vida de otra manera y me asombro por todo», dice reivindicando «una mirada más respetuosa y calmada de la vida para que todo sea más sorprendente». Autoestima «La memoria es muy novelera, y por tanto muy tramposa», advierte el escritor. Pero asegura que «siempre juega a nuestro favor y lo edulcora todo».

Sin venganza

No mira Huerta al pasado con afán de venganza y elude hablar de su paso fugaz por la Casa de las Siete Chimeneas. «Mi gran fracaso no ha sido el Ministerio de Cultura», ironiza aludiendo a otro episodio más chusco «e infinitamente peor para la autoestima»: la sustitución en la casa familiar del primer cuadro que pintó de niño por otro «más mono» pintado por su prima. «A todos nos van a sustituir, ya sea como pareja, amigo, vecino o compañero de trabajo», reflexiona. Rehuye hablar de cómo hubiera sido su vida de no haberse visto obligado a dimitir como ministro. «Es algo que recuerdan más los demás que yo. Quizá no hubiera escrito esta novela, pero no quiero caer en el ¿y si esto? ¿y si aquello?... Es un equipaje molesto que tengo eliminado de mi vida», zanja la cuestión sobre el nombramiento y posterior cese en el primer gobierno de Sánchez.

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