jueves 26/5/22
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¡Está usted despedido! Esta es una de las frases que más tememos todas las personas privilegiadas que a día de hoy tenemos un puesto de trabajo. Porque sí, a pesar de la poca conciliación, los sueldos precarios, los horarios interminables, los jefes exigentes y los objetivos inalcanzables podemos decir que es un privilegio en la actualidad tener un puesto de trabajo. A tan solo tres días de celebrar el ‘Día del trabajador’, y aunque no es una fecha a la que se rinda demasiado culto, más allá de pensar en poder disfrutar de un día de libranza; actualmente es un privilegio del que cada vez menos personas pueden disfrutar.

Pandemias, Ertes, restructuraciones de empresa… son algunos de los motivos por los que cada día más personas pierden sus puestos de trabajo, situación que, lejos de parecer mejorar, empeora día tras día con cifras de paro del 13% según la Encuesta de población Activa (EPA).

Pero celebraciones aparte, detrás de estos datos, que parecen ser simplemente cifras, se encuentran personas con nombres y apellidos, familias con sueños y necesidades vitales que están sufriendo verdaderas crisis emocionales, y duelos por la pérdida de empleo. Duelos que en un 7% de los casos se convierten en duelos patológicos.

El duelo por desempleo requiere afrontar, además de la pérdida del empleo, otras pérdidas añadidas como la pérdida de vínculos sociales, poder adquisitivo, estatus social; pérdidas que según un estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre edadismo o discriminación por edad, son mucho más difíciles de superar a partir de los 50 años, presentando los desempleados mayores de esa edad efectos graves e importantes consecuencias para su salud y el bienestar .Y si hablamos de que el número total de desempleados en nuestro país, a cierre de marzo, es de 3.108.765 personas, más de 950.000 personas tienen más de 50 años con las graves consecuencias psicológicas y de salud mental que esto implica.

Las consecuencias emocionales pueden ser muchas y muy graves. La ansiedad, depresión, fobias, aislamiento o trastorno adaptativo, además de la inseguridad y baja autoestima, son frecuentes entre las personas que se enfrentan a este tipo de pérdidas.

Lo mejor que podemos hacer tras un despido es un buen análisis de lo ocurrido, sin precipitarnos, ver si tenemos algo que aprender y aceptar que nuestra realidad ha cambiado. Este aceptar nos va a permitir empezar a dibujar un mapa de ruta y adaptarnos al cambio.

Tenemos que ser capaces de tomar las riendas de nuestra vida y transformar esta situación tan desagradable en una oportunidad de crecimiento, aprendizaje y transformación y aunque, por supuesto, no es tarea sencilla, es importante conocer algunos aspectos que pueden ayudar ante un proceso de duelo por desempleo.

Uno de los aspectos que se deben conocer es que necesitamos tiempo para observarnos, dejarnos sentir, tiempo para cuestionarnos qué valorábamos de nuestro trabajo (el salario, el status, el trabajo en si…), pudiéndonos así enfocar de una manera consciente y sin apresurarnos en encontrar un nuevo empleo. Son muchas las personas que en su estado de desconcierto comienzan a mandar curriculums sin plantearse que es lo que realmente quieren y, lejos de conseguir su objetivo de encontrar un nuevo empleo, destruyen oportunidades laborales por no estar en condición para enfrentarse a un proceso de selección o sus nuevas obligaciones laborales.

El refuerzo de la autoestima, que se ve muy resentida en este tipo de duelo, y el autocuidado son dos aspectos también de vital importancia ante una pérdida de empleo.

Algunas de las recomendaciones que toda persona que ha perdido su empleo debe tener presente son la importancia de aprovechar las primeras semanas para descansar y reflexionar sobre que es lo que verdaderamente se quiere desempeñar en el futuro trabajo. Elegir dónde se quiere trabajar, hacer candidaturas espontáneas, abrirse a nuevas posibilidades y no autolimitarse será de gran valor para la persona que está buscando empleo. Otra recomendación es el hablar de lo ocurrido, sin vergüenza y sin miedo a el qué dirán nos ayudará no solo con el desahogo emocional, sino que está demostrado que así se generan el 70% de las oportunidades profesionales, a través de contactos. Y recordar siempre qué la búsqueda de trabajo es un trabajo en sí mismo y como tal requiere su metodología. Marcarse horarios, dejando espacios al descanso, la creación de un atractivo CV, la inversión en formación, entrenamiento de futura entrevista, son algunas de las actuaciones que ayudarán al éxito en la búsqueda de empleo.

¡Está usted despedido! ¿Y ahora qué?
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