Diario de León

ENTREVISTA

Roberto González Quevedo: «La xente quier que se conserven los rasgos propios del patsuezu»

Roberto González Quevedo. DL

Roberto González Quevedo. DL

León

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El último libro que acabas de publicar tiene un título un poco sorprendente: Las monxas candongas de Zamora ya los flaires l.libertinos. ¿Qué te movió a escribirlo?

—Lo que más me movió fue el placer de escribir, este es un libro hecho por el deseo de crear un texto literario. También quería ampliar la temática de nuestra literatura, me gusta escribir obras muy diferentes. Pero hubo otros dos motivos importantes: el más antiguo y más profundo es que quería escribir un relato de ficción sobre un aspecto importante de la vida humana: el mundo del amor y del erotismo. Siempre me ha interesado antropológica y filosóficamente este tema, pero ahora me apetecía expresarlo de manera agradable para la lectura, con el simbolismo y la estética que tiene el texto literario.

—¿Y cuál es es el otro motivo?

—El otro motivo es más cercano. Hace poco repasé unos textos medievales sobre los escándalos en un convento entre monjas, órdenes religiosas y la Iglesia. Las monjas abrieron un día las puertas a unos frailes y eso provocó acusaciones, muchas de las cuales quizás fueron falsas. Yo lo aproveché para escribir este libro. Creo que más que un conflicto moral aquello era la consecuencia de la nueva sensibilidad del siglo XIII. Fue objeto de manipulación y por eso en el libro incluyo un pequeño apartado contextualizando aquellos hechos que tuvieron repercusiones en Europa y, también, en el Vaticano, que tuvo que intervenir finalmente. Aquellas monjas estaban más próximas al movimento de las beguinas que del escándalo.

—En la obra hay alusiones frecuentes a autores que han escrito sobre el amor. ¿No son anacronismos estas alusiones?

—Serían anacronismos si fuese un relato histórico, pero este libro no es una novela histórica. Los acontecimientos de la Zamora del siglo XIII son solamente una disculpa para ir en los sucesivos capítulos desarrollando aspectos del amor y del erotismo usando una prosa poética. Hay guiños a autores del mundo clásico, pero también a autores contemporáneos. Hay sugerencias que tienen que ver con Platón u Ovidio, pero también con Stendhal, Freud, Bataille e incluso con teorías actuales sobre el enamoramiento, como el concepto de limerencia.

—El relato comienza cuando una sirena de un capitel de la Iglesia de San Claudio de Zamora decide abandonar la piedra y se lanza al río provocando una convulsión erótica en toda la ciudad…

—Sí, ese es el hilo conductor que va atravesando distintas vidas de personas de diferentes estratos sociales en una población medieval. Así, en algunos casos el amor y el erotismo se tiñe de romanticismo o de leyendas y conceptos (Tristán, el amor cortés) que tuvieron mucha importancia en la formación de la idea del amor en Occidente.

—Sí, en esta obra se contempla literariamente la visión occidental del amor y su idealización en el concepto del amor burgués y del erotismo romántico, pero también aparecen aspectos siniestros como el sadismo o esa terrible costumbre en algunas sociedades de generar eunucos.

—Si hablásemos de la «historia del erotismo» tendríamos en cuenta estos aspectos oscuros, muy generalizados desde hace mucho tiempo. Sade recogió principios del espíritu científico, como el de torturar a la Naturaleza para descubrir sus secretos, e incluso se puede decir que tiene connotaciones ilustradas, pero estos aspectos oscuros del erotismo existen mucho antes de su estudio intelectual y así aparecen en la creación literaria. Por eso algunos capítulos de la obra se refieren a esto.

—En Las monxas candongas de Zamora ya los flaires l.libertinos también aparece el tema del travestismo, como una especie de sofisticación.

—En estos textos medievales hay acusaciones de que la relajación moral llegó al extremo de que frailes y monjas intercambiaban su ropa. Se trataba probablemente de una acusación falsa, pero aún en ese caso aparece la presencia en la imaginación erótica de una práctica muy antigua, que comprobamos ya en mitos de la antigüedad. Es una aspecto importante del tema del amor y el erotismo y por eso aparece en esta narración literaria.

—El libro está escrito en patsuezu, que es la lengua tradional de esa zona leonesa que tiene como núcleo el Alto Sil, Laciana y Babia. ¿Qué opinas del presente y del futuro del «patsuezu» en que sueles escribir tus textos literarios?

—Vive un momento de renacimiento desde el punto de vista literario, pero sufre un proceso de siglos de minorización en cuanto a su existencia como lengua viva. El futuro depende de la gente, pero también de que el poder político asuma en algún momento su recuperación. El Estatuto de Autonomía favorece la protección lingüística, por tanto debería potenciarse el patrimonio lingüístico de León con medidas concretas. Además de potenciar lo general, en esas zonas que has mencionado la población quiere que se conserven los rasgos propios del «patsuezu», no desvirtuarlo ni diluirlo. Hay un nivel de concienciación, de codificación y de tradición literaria que justifica mantener sus rasgos específicos.

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