Diario de León

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Crece la población de Zotes del Páramo —y eso, visto el panorama que asola a prácticamente todas las pequeñas localidades de la provincia, es noticia— gracias a casi una decena de nuevos empadronados que elevan la cifra de habitantes a los cerca de 450. La agricultura continúa siendo el motor económico principal que da vida a una zona donde el turismo acude, sobre todo, a encontrarse cara a cara con la calma y a escuchar de rato en rato lo que el silencio tiene que decir. No hay grandes templos que admirar, ni un patrimonio histórico cargado de historia. Y según se mire, tampoco es que le haga falta. Quienes lo conocen bien saben que es el hecho de huir del mundanal ruido lo que atrapa de este lugar, el verdadero gran tesoro.

Aunque no es menos cierto que Zotes cuenta con su particular oasis en mitad del Páramo. Tres lagunas —una de ellas reciente— donde pueden avistarse decenas de aves e incluso donde algunos se animan a pescar. Todo el entorno bien merece la visita. Dos de ellas —la laguna del Camino de Valencia en Zotes y la de Villaestrigo del Páramo— totalmente acondicionadas para que quienes lo deseen puedan pasar, comer e incluso hacer ejercicio. Uno de los planes del Ayuntamiento es restaurarlas más en profundidad.

La tierra de este municipio produce remolacha azucarera, maíz para pienso, alubias en grano, patatas, trigo y cebada principalmente. En sus fronteras se asienta la sede la Comunidad del Páramo Bajo, que controla 24.000 hectáreas de regadío. «Solo falta el último sector por modernizar, unas 4.000 hectáreas, somos un referente a la hora de modernizar los regadíos», señala el alcalde de Zotes, Luciano Fernández.

Del patrimonio artístico destacan sobre todo los templos parroquiales de los tres pueblos, unos por recientes y otro, el de Villaestrigo, por ser el más antiguo. Las construcciones originales se perdieron. Algo parecido a lo que le ocurrió a la ermita de Nuestra Señora de la Aldea, de la que hoy solo queda en pie un pequeño muro —parte de la torre— realizado en adobe y tapial. Antaño fue lugar frecuente de romerías y devociones que ya apenas quedan en el recuerdo de los más ancianos. De hecho, otra de las iniciativas que planean en el consistorio es recuperar de alguna manera aquella romería perdida hace décadas e incluso colocar allí un monolito o alguna placa que recuerde parte de las tradiciones que forjaron al municipio. Igual que en otros tantos lugares, Zotes del Páramo revive en verano, donde su población crece tanto como las actividades lúdicas. Cuentan con su propia semana cultural en agosto y ahora, tanto la junta vecinal como el Ayuntamiento trabajan para ofrecer otros eventos el resto del año. Los jóvenes, por ejemplo, preparan ya su particular Halloween.

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