jueves. 30.06.2022
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Jesús Cifuentes, NACHO GALLEGO
¿Habremos perdido la dimensión del tiempo? Que no estamos tan mal, como decía Laporta... que mira ahora qué razón tenía. Del espacio, no creo, porque conocemos rincones de la casa, sea del tamaño que sea, que no sospechábamos ni que existieran. Pero no pienso que estemos tan como para traspasar, o creer que pasamos siglos como pantallas de un juego electrónico. Si hasta hace poco, antes de ayer no existía. Por la ventana, ahora, viendo pasar el día, a veces piensas que si no estará volviendo a ser ayer, tú que te asomas al balcón para intuir el mañana. Queremos mirar hacia adelante. Yo ayer vi y leí noticias buenas. Nos pasó lo del papel higiénico (qué nos pasaría...), pero ya estamos mejor. Cuando alguien te habla de la peste del siglo pasado como si hubiera estado en ella, sí que detectas ciertas pérdidas. De la noción de los siglos. Yo, en cambio, cada mañana tengo que contar los días que llevamos aquí. Me levanto de mi mesa y miro el periódico del día para plantarme en hoy. Los periodistas andamos siempre para allá y para acá de ayer a hoy. Más que en presente, escribimos en mañana. La verdad es que me acuerdo de que no me acuerdo del día. Pero la dejo pasar, y así me vuelvo a levantar unos segundos. Pero si le doy hacia atrás al reloj, amén de asuntos privados, me paro en el gol de Iniesta de mi vida, del Mundial y de la tele que gané por creer que se podría ganar. Hará diez años en julio. Recuerdo al amable dependiente de El Corte Inglés cuando me dijo: ¿Pero, perdone, usted qué quiere: comprar una tele o que España gane el Mundial? Me pilló. Este 2020, que será trágico e inolvidable, se cumplen muchas cifras redondas de muchas cosas. Pero esa es otra historia. Mi susurrador, que gracias a Dios no me llama caballo, que ya estuvo el otro día por aquí, me apunta un dato que se cuenta cantando: 20 de abril del 90... Es más joven que yo, pero seguro que le pilló también en algún asunto vital recordable. Pues 30 años cumple la canción. Pienso en los 90 y me sale Italia 90, que es eso de contar la vida por mundiales... Sí. Echo mucho de menos el fútbol. Leo a Galeano, que decía que cuando había Mundial, él y su mujer ponían en la puerta de su casa: «Cerrado por fútbol». De la Eurocopa de este año, ni hablamos. La canción de los pucelanos Celtas Cortos sonó en el Barrio Húmedo como un tiro de éxito. Un himno que vino de Valladolid y que se saltó todas las rivalidades administrativas. La gente es ese engranaje oculto que hace funcionar el mundo. Cuando traspasa lo convencional con sensatez alcanza lo fabuloso. Lo pienso desde mi ventana mientras pasan personas a cuentagotas. Y el domingo es silencioso como si todo el día fuera la hora de la siesta en un pueblo de agosto. Pero es abril. Era una mañana y abril sonreía, escribía Machado. Y puede que sea un mes lírico, porque se sueña la primavera pendiente. A Sabina se lo robaron. Y lo denunció. Lo guardaba en un cajón donde guardo el corazón, decía. Pero se lo birlaron. Los niños de hoy, por lo que parece, podrán cantar quién les robó 26 días de abril. Pero como miran hacia adelante, puede que ni pidan cuentas. Porque, por suerte, ellos solo contemplan un plan: vivir.

20 de abril del 20