lunes. 03.10.2022
pantallazos

A ver, vamos a mirarlo de esta manera. Sin pelearnos. Anda, pero si no podemos. Es que ahora sí que es difícil. Por el retorno. Da igual Skype, Zoom, Wasap. Que te pones a hablar y es mucho peor que discutir en presencial. Ni remota idea. Un guirigay de ruidos, cortes, silencios y todo eso. Que te da hasta cosa porque sin querer la cabeza te lleva a los virus y aunque sean los de antes, ya sabéis, los de apaga y enciende y todo eso, que digo yo que para qué tanto tanto si luego tienes que apretar un botón, pero bueno, vamos a dejarlo que sólo faltaba que fallara internet, pues claro, que eso, que oyes la palabra virus y en fin, que puf. Y luego, que tienes que ponerte a adivinar qué habrá dicho. Y claro, como además somos así, pues mira a ver qué habrá dicho y encima qué habrá querido decir. Buah. Yo de momento, he preferido discutir conmigo misma, que sé lo que digo y lo que quiero decir, y estoy que no me hablo. Desde ayer por la mañana.

La verdad, no me parece lo de llamar al teléfono de emergencias psiquiátricas porque, ademas de que no es urgente, que ya viene de antes, y aunque estoy por liarme a pantallazos, pues como no me dirijo la palabra tampoco puedo sorprenderme hablando sola con las paredes. Total, que lo voy a dejar para otro rato. Como lo de pillarme el virus.

Todo a pantallazos. Que mira que no me funciona esto. Manda pantallazo. Que te digo cómo era la receta. Manda pantallazo. Que cómo limpio esto. Que qué es esto. Manda pantallazo. Todo el rato así.

Me canso de veros cuarteados, majos. En cuadraditos. Yo es que soy más de círculos. Concéntricos. Venga a darle vuelta a las mismas cosas. Dónde estará agazapado Covid, por qué tiráis los guantes al suelo, por qué los mensajes del presidente son tan largos, qué tal estará Fernando Simón, de dónde sacaremos mascarillas si nos dijisteis que éramos unos ridículos y no valían para nada y ahora, mira, que lo mismo sí.

Voy al salón, que ya me lo tomo como un destino exótico, que estoy hasta por hacerme la maleta y meter dentro la plancha del pelo por si acaso, y ahí está, la pantalla dividida. Dos canales, dos series, una peli, el chat de las amigas de mi hija, que digo yo, pero dónde hay que poner la atención. Suena el teléfono y venga, todos a la vez, en pantallitas. Que mira que yo soy de multitudes, que a mi la gente me encanta y eso, bueno, a veces, sí, casi siempre, vale, a menudo, bueno, lo dejo. Que parece todo señales, todos empeñados en dividir en vez de en multiplicar. Y ya os digo, así vamos fatal. Y vamos a ir peor.

Y luego está lo otro, lo de cómo salimos en pantalla. Que hay que llamar al maquillador. Que ya os lo digo, esto es como la fotografía, que uno puede tener un mal día pero no una mala foto. Y aunque salgas en pequeño, se nota. A todos, y a todas, menos a la Fanjul. Que oye, que la videollamas a cualquier hora y ahí está, como si no hubiera virus.

Yo lo que quiero es dejar de tomar café de ventanitas. Y dejar de hablar por teléfono de ventana a ventana, para ponernos cara, con Asun, la hija de Magín Mayo, ya sabéis, el que pone voz al Domingo de Resurrección. Hoy cumple años. Magín. Bueno, y el domingo también. Yo lo que quiero es colgar el teléfono y bajar a la calle. Que estoy ya como la niña esa del vídeo, calleeeee.

Lo que os quería decir. Que vamos a verlo de esta otra manera. Hoy es Domingo de Ramos, pero en verdad os digo que si viviera Jesús, habría cenado con sus apóstoles en pantallas. Ahí os los dejo. En la foto, digo. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

A pantallazos
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