sábado 04.07.2020

El Avellaneda, un bar con mucho gancho

Pedro Avellaneda afirma que el Diario de León nunca falta en su bar. «La clientela lo exige desde primera hora de la mañana. Nada más
abrir, lo primero que hago es informarme por el periódico de lo que ha
sucedido. Me gusta hacerlo», reconoce. JESÚS F.
SALVADORES
Pedro Avellaneda afirma que el Diario de León nunca falta en su bar. «La clientela lo exige desde primera hora de la mañana. Nada más abrir, lo primero que hago es informarme por el periódico de lo que ha sucedido. Me gusta hacerlo», reconoce. JESÚS F. SALVADORES
Quién se lo iba a decir a Pedro, el dueño del local que lleva su apellido, que visitar Valencia le daría vida. Vigor y energía, sobre todo, al bar mesón que regenta, junto a su mujer Teresa, desde hace más de veinte años en la zona más tranquila de Eras de Renueva. De ese viaje de estío, surgió el plato estrella de su negocio, las brochetas gigantes tanto de carne como de pescado. Las presentan colgando de un gancho de una dimensión considerable. Llaman la atención a quien no las conoce. «Los ganchos nos los fabricó un amigo que tenía un taller de forja y desde que los hizo no hemos parado de servir esta exquisitez», dice Teresa, la que se ocupa de la cocina. A continuación, su marido Pedro alaba otras excelencias: «Las tapas y la comida son caseras y de buena calidad. También el menú del día, con los macarrones del señorín. Los postres son excelentes». Mientras, con el Diario de León de mesa en mesa, pone orden entre su clientela para echarle un vistazo. «El periódico no es para estudiarlo», espeta. «A ver si el Ademar juega la Champions y la Cultural sube a Segunda», comenta.

El Avellaneda, un bar con mucho gancho