domingo. 27.11.2022
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Guzmán González Mantecón, enfermero y atleta. TRANCA

Atleta de afición y con calidad para apuntarse carreras del prestigio como la Transcandamia, Guzmán González Mantecón está librando desde hace más de un mes otra prueba, en este caso vital. Lo hace en primera línea del frente en la batalla contra el coronavirus como enfermero en el Hospital del Bierzo. Allí cada día se convierte junto a sus compañeros en uno de los ángeles custodios de los enfermos del Covid-19. Poder verlos salir del centro sanitario curados es su mayor satisfacción.

Desde el primer momento, tras decretarse el estado de alarma, el deportista y enfermero leonés pasó de su lugar habitual en la consulta de noche de la Unidad del Sueño del centro hospitalario a una de las plantas de la Covid-19. «Casi no dio tiempo a pensarlo porque de inmediato nos fueron derivando a todos los profesionales hacia esas plantas al cerrarse paulatinamente las consultas». Guzmán reconoce que lo más duro fue «enfrentarse a algo nuevo, donde los protocolos fueron cambiando, sobre todo al principio, casi a diario y con unas cifras de contagiados e ingresados que se fueron multiplicando», lo que obligó a un esfuerzo añadido.

El trabajo y las circunstancias de confinamiento redujeron drásticamente su afición diaria por practicar deporte, «en una situación parecida a la que fueron los estudios universitarios, donde había que priorizar y el tiempo también se redujo, aunque no como ahora». Lo más complicado «al margen del apartado físico, es el mental, porque cuesta encontrar la motivación después de una jornada laboral donde la exigencia es máxima y también la presión, pero se trata de mantener una vida activa». Guzmán ha vivido situaciones tan complicadas como cualquier otro profesional sanitario durante esta crisis, pero especialmente una en la que un matrimonio vivió con especial dureza el ingreso conjunto y a los que intentaron ayudar al máximo. En todo caso, quiere constatar que en el Hospital del Bierzo siempre han dispuesto de los equipos de protección (EPI) necesarios, también amparados inicialmente en las donaciones de algunas empresas tras el parón laboral.

«Cada enfermo curado es una carrera ganada»
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