martes 19/1/21
Educación

Celaá propone convertir en aulas los gimnasios y bibliotecas

La ministra insiste en que no habrá «barra libre» de aprobados
Isabel Celaá. BALLESTEROS
Isabel Celaá. BALLESTEROS

A partir de septiembre las aulas cambiarán de fisonomía. Con el fin de guardar la distancia de dos metros para así evitar el contagio por coronavirus, los centros escolares podrán acondicionar bibliotecas, gimnasios, salones de actos y otros lugares con objeto de ser usados como espacios lectivos. Así lo anunció ayer la ministra de Educación, Isabel Celaá, si bien subrayó que todavía es pronto para despejar algunas incertidumbres, pues todo depende de cómo evolucione la pandemia.

En caso de que al final del verano no haya una vacuna contra el patógeno, como es lo más probable, el número de alumnos por aula se reducirá a la mitad, de forma que no se superen los 15 estudiantes. Si tal cosa así ocurriera, se tendrían que fraccionar la clases, hacer dos o más grupos, tal y como ha hecho en Francia. La ministra de Educación hizo todas estas propuestas en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, donde abogó por modernizar el sistema educativo. A su juicio, el currículo actual adolece de un exceso de «contenido enciclopédico». Es algo que se ha constatado durante la crisis sanitaria, en la que la organización escolar ha sido sometida a una «extraordinaria prueba de estrés». Celaá no quiso extenderse mucho más sobre cómo será el regreso a las clases, toda vez que es el Ministerio de Sanidad el que ejerce el mando único. Aun así, explicó cómo otros estados están haciendo la desescalada. «Hemos de aprovechar absolutamente todos los espacios físicos de los centros, no solo las aulas». En este sentido, citó el caso de Dinamarca, donde algunos profesores ejercen la docencia al aire libre. «Necesitamos modernizar las infraestructuras», argumentó Celaá, quien sugirió a aquellos centros que vayan a acometer obras en verano que lo hagan con la «perspectiva de abrir espacios para asegurar distancia».

La titular de Educación negó que se vaya a imponer una «barra libre» en relación a los aprobados de los alumnos y aseguró que serán las juntas de evaluaciones las que decidan si un alumno con algún suspenso pasa de curso y consigue así la titulación. «No se puede hacer otra cosa», destacó.

Celaá propone convertir en aulas los gimnasios y bibliotecas
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