sábado 22/1/22
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Ana M. Díez retrata la actualidad, tiene un hijo futbolista y se ha convertido en la ‘madre deportiva’ de las cerca del centenar de niñas de la cantera del fútbol femenino del Olímpico de León que, como ella misma dice, «están entrando con mucha fuerza». Y ha traído la experiencia del fútbol masculino, a través de su hijo. Cuando Héctor cambió de club le ofrecieron hacerse cargo de las chicas y se propuso que disfruten del deporte y del ambiente de equipo de igual forma. «Parece que el fútbol es cosa de hombres, pero las niñas tienen el derecho a vivir lo que viven los chicos en el vestuario», subraya. Alevines, infantiles, cadetes y primer equipo juegan en una liga mixta de Castilla y León. «Las chicas salen al campo y bregan como quien más, incluso a veces mejor que los chicos», apostilla, así que considera que tienen el mismo derecho a disfrutar de los triunfos que los chicos «cuando se mojan en pelota picada en el vestuario».

Las ganas, el sacrificio y la entrega son valores que trascienden lo deportivo. Afortunadamente, comenta Ana María Díez, los tiempos han cambiado y las mentalidades también. «Antes eran marimachos y yo tengo auténticas princesas. Son mujeres igual que el resto con independencia de la inclinación sexual que tengan ahora o en futuro», apostilla.Las familias también aprenden de la experiencia: «Se dan cuenta de que niñas no son frágiles y les alientan», añade. Para ella «es una experiencia muy buena: disfruto con ellas, salto como un sputnik si a una le dan una patada...». Lo vive con pasión. Como todo en la vida.

«Las chicas salen al campo y bregan como quien más»