martes 20/10/20

La clase política debe dar ya respuestas efectivas «al malestar de los leoneses»

Un tsunami, con un mensaje claro y con la obligación (por parte de la clase política) de no limitarse a hacer toreo de salón. En síntesis, así es como ve el escritor y doctor en Ciencias de la Educación, Rogelio Blanco, la triple manifestación que en León, Ponferrada y Villablino quiere denunciar la precariedad económica y poblacional de la provincia y apremiar la puesta en marcha de un plan para poner remedio a esa situación. «Detrás —dijo— subyace la inconformidad de los leoneses y su deseo de no recibir más que otros territorios pero tampoco menos».

Considera, no obstante, que la movilización llega tarde porque los agravios son viejos y ahí están los indicadores demográficos y económicos para reflejar los puestos de León en el furgón de cola de la Comunidad. Y a ello hay que añadir la pérdida del talento, con todos los jóvenes obligados a buscarse fuera un hueco en el mercado laboral. Una situación que Blanco resumió con una frase contundente: «Salen con un título universitario y una maleta para emigrar».

Todo ello ha generado un caldo de cultivo que ahora ha erupcionado en forma de la manifestación del domingo. «Hay un malestar profundo en la sociedad leonesa que en algún momento tenía que manifestarse con más fuerza. Lo veo como un tsunami y los políticos debieran saber leerlo y aportar también soluciones» (...) El tratamiento que se ha hecho en muchas ocasiones a esta provincia tiene perfiles de colonialismo, hemos sido cazaderos de materia prima y de personas, de cartillas de bancos, de minería, de fuerza hídrica y eléctrica. Aquí se hizo caja como un espacio colonial».

A su juicio, la apuesta decidida por dotar todos los rincones de la provincia de nuevas tecnologías y la mejora de infraestructuras son dos elementos que deben figurar entre las prioridades a la hora de trazar una hoja de ruta. «Y el tiempo de hacerlo es ahora», subrayó.

Por otro lado, el doctor en Ciencias Políticas, Carlos Javier Salgado, analizó en su libro «La cuestión económica de la Región Leonesa» el devenir de León, Zamora y Salamanca tras su inclusión en la Comunidad en 1983.

Tiene claro que los números no mienten y evidencian una línea descendente en prácticamente todos los indicadores. «No hubo reconversión, hubo destrucción industrial que se ha agravado con una despoblación a marchas forzadas, la pérdida de servicios y la juventud yéndose. Creo que no se ha tocado fondo porque no hay relevo generacional para los jóvenes».

A su juicio es preciso activar un plan urgente para revertir esta situación y entiende que la mejor forma de hacerlo es con la autonomía para la Región Leonesa. «Eso permitiría gestionar mejor los recursos propios y poner en marcha las medidas económicas necesarias», subrayó. «Sin autonomía, sería como querer parar una vía de agua con una tirita».

En opinión de David Martínez, doctor en Historia, la movilización de los años ochenta no tiene nada que ver con lo que sucede ahora. Entonces había detrás una pugna territorial, ahora son los motivos económicos de una provincia en declive los que han encendido la llama de esta movilización.

«Las primeras movilizaciones surgen por cómo se organiza el estado autonómico; de una manera un tanto extraña. Ahora tiene más que ver con un asunto estatal por la crisis y por la falta de oportunidades», apuntó el experto, quien también reveló que durante la conformación territorial, los políticos leoneses dejaron pasar el tren de crear un ente uniprovincial similar al de La Rioja o Cantabria.

La clase política debe dar ya respuestas efectivas «al malestar de los leoneses»