miércoles 01.04.2020
Los mejores aliados

Con el periódico y el pan bajo el brazo

Varios panaderos recogen la prensa en el quiosco Donald de Boñar para hacérsela llegar a los lectores de los pueblos de la montaña
El panadero de Valdepiélago y la quiosquera de Boñar, ayer. CAMPOS
El panadero de Valdepiélago y la quiosquera de Boñar, ayer. CAMPOS

El quiosco Donald, de Boñar, que regenta Maira Fernández y panaderos de la comarca han puesto en marcha la original idea de utilizar el servicio del reparto a domicilio de los panaderos para poder llevar a la gente la prensa diaria. Colaboran en esta iniciativa la panadería Madrigal de La Vecilla que hace toda la ruta del Curueño y suben al Curueño Alto, y los dos panaderos de Valdepiélago que hacen la ruta que va hasta la estación de esquí de San Isidro y la ruta que definen como ‘la Ribera’, cubren así todo el paraje del Porma. «Son los primeros en convertirse en repartidores de prensa dado que cubren con su reparto de pan cada día unas rutas muy extensas», nos comenta Maira Fernández. El panadero de Olleros de Sabero también coge a veces prensa para repartir por la zona de Puebla de Lillo.

La idea surge porque hay mucha gente mayor que no puede acercarse a comprar el periódico y «sobre todo mucho ya es el miedo de la gente a salir de casa. Como las noticias son negativas creo que les aterra un poco el poder venir a por el periódico y otras cosas»

Incluso, algunos usuarios les han indicado que la Guardia Civil no está permitiendo que la gente salga a por la prensa diaria. «En las medidas adoptadas por el Gobierno y señaladas por el presidente Pedro Sánchez se ha dejado muy claro la necesidad de que la gente esté informada a través de los medios de comunicación. Y esto está recogido en el Boletín Oficial del Estado. Si los kioscos estamos abiertos es para la entrega y reparto de la prensa», afirma.

Maira también hace las labores de reparto de prensa dado que hay que entregar el periódico diaria a los propietarios de los bares que cuentan con su correspondiente suscripción anual. «Les dejo el periódico a la puerta y les aviso para que salgan a recogerlo. También cuando cierro a las dos de la tarde dejo la prensa en alguna casa que me queda de paso», precisa Fernández.

Con el periódico y el pan bajo el brazo