martes 02.06.2020
León y las mujeres invisibles

El confinamiento camufla la prostitución en los pisos y agrava a las víctimas de trata

Los puteros no echan el cierre. La clausura de los clubes de alterne traslada ahora la prostitución a pisos de la ciudad. Muchas han parado y empiezan a pedir el auxilio de las ONG para necesidades básicas; otras se ven obligadas a seguir para cumplir sus ‘contratos’ con las mafias. «Si el confinamiento se alarga, la deuda aumentará». Piden al Gobierno que las mujeres en situación de prostitución sean «población vulnerable» para adherirse a las políticas de apoyo económico.
Los servicios de mujeres en situación de prostitución se han frenado en la calle 
y en los clubes, pero no en casa ni en las webcam. 
JESÚS F. SALVADORES / ARCHIVO
Los servicios de mujeres en situación de prostitución se han frenado en la calle y en los clubes, pero no en casa ni en las webcam. JESÚS F. SALVADORES / ARCHIVO

«Yo no he trabajado por mi seguridad», afirma al otro lado del teléfono una de las mujeres en situación de prostitución confinada en un piso de León y cuyo reclamo hasta hace unos días era el de una mujer «madura y con gusto». Se puede llamar Luz, Ana y muchos otros nombres «nacionales» dependiendo de la web de anuncios donde coloque sus perfiles. «¿Quién garantiza hoy que está sano?», se pregunta ante la insistencia de quienes siguen reclamando servicios sexuales desde toda la provincia. Porque las llamadas de los puteros no paran, algunos de ellos dispuestos a recorrer kilómetros para conseguir un encuentro. Y en su caso se topan con alguien «con más o menos ahorros» que se ha permitido el lujo de parar, algo que no todas pueden hacer. Conoce y mantiene contacto casi diario con otras mujeres cuya situación es realmente penosa y, según dice, siguen trabajando de forma camuflada en pisos del centro.

«Hay mujeres más invisibilizadas que siguen ejerciendo. Esta crisis ya les ha generado problemas económicos. En una población extremadamente vulnerable, las peor paradas son las víctimas de trata», expresa Erika Chueca, activista y técnica de Médicos del Mundo. No en vano, se calcula que en torno al 80% de las mujeres en situación de prostitución son inmigrantes sin documentos. Y según está ONG, «esta situación se agrava en el caso de quienes tienen deuda con sus explotadores. Si el confinamiento se alarga, la deuda aumentará».

Aclad atiende por teléfono a las trabajadoras sexuales y les busca apoyos para las necesidades más básicas

La mayor parte de la trata de seres humanos «está ligada al proceso migratorio y la feminización de la pobreza», añade Erika Chueca. «Y los puteros son puteros y hay que explotar para dar servicio». Médicos del Mundo continúa dando apoyo psicosocial y ponen a disposición de las mujeres información sobre el coronavirus en la aplicación para teléfono móvil Iris. Con Iris, creada por ellos en 2018, las mujeres en situación de prostitución tienen acceso a información sobre medidas de higiene y prevención, la normativa actualizada de convivencia ciudadana y vía de comunicación directa con los equipos de la entidad.

Debido a esta situación, la organización pide al Gobierno que considere a estas mujeres «población vulnerable» para que puedan adherirse a políticas públicas de apoyo económico y acceder a los diferentes sistemas de Servicios Sociales o al Instituto de la Mujer. «La situación administrativa irregular de la mayoría de estas personas las deja fuera de recursos adoptados por el Gobierno como la prohibición a las compañías suministradoras de cortar el agua, la luz y el gas a los hogares que en esta crisis no puedan sufragar el recibo», advierten en su argumentario.

En segundo plano, exigen apoyo psicosocial urgente, puesto que este momento «añade más estrés y ansiedad a la ya de por sí difícil situación que viven el resto de personas».

De algún modo, y aunque en León no existen planes específicos que afecten a las trabajadoras sexuales, desde la asociación leonesa de ayuda Aclad se sigue prestando apoyo telefónico. «Estos días no salimos a la calle, pero recogemos igualmente sus necesidades y las orientamos», indica una de las trabajadoras de esta ONG. ¿Y qué es lo que piden? «Si no pueden pagar el alquiler les contamos las vías que hay, dónde pueden acudir para recibir alimentos...». Necesidades básicas que ponen de manifiesto la fragilidad de sus economías en este momento. A ello se suma el factor familiar, porque muchas ellas sienten la carga de enviar dinero a parientes o hijos que han dejado en sus países de origen. «Con todo eso, informamos y derivamos hacia donde haga falta», informan desde la asociacion Aclad.

Y en León poca más ayuda hay a la que puedan optar en este momento. Cruz Roja tiene el Centro de Higiene, que sigue abierto con media docena de duchas y con la medida excepcional de impedir el acceso a más de una persona simultáneamente. Asimismo, un total de 129 voluntarios de la entidad siguen a pie de calle, además de otras labores, repartiendo termómetros y hojas informativas a personas en exlusión que no van al pabellón de San Esteban, entre las que hay trabajadoras sexuales.

El confinamiento camufla la prostitución en los pisos y agrava a las víctimas de trata