domingo 24/1/21
Opinión

El Covid-19 y los pacientes con patologías

Creo que no, ni el Covid-19 ni las patologías. Estos días se están utilizando estos dos términos incorrectamente en muchos comentarios médicos y noticias periodísticas. Del mismo modo que no se dice el OMS o la Sida, ya que son las siglas de una organización y de un síndrome, respectivamente, tampoco debe decirse el Covid-19, ya que es una enfermedad.

Entre las diversas funciones que desempeña la OMS (Organización Mundial de la Salud) está la de adjudicar un nombre a las enfermedades infecciosas humanas que aparecen por primera vez, como es el caso de la que nos ocupa. Para ello, la OMS sigue unas buenas prácticas que intentan evitar la utilización de palabras que pudieran tener connotaciones negativas, como puede ser el utilizar el nombre de una profesión, animal, ciudad o país, ya que podría llevar a la estigmatización de algunas personas, animales o países y a su vez producir pérdidas económicas considerables. La OMS ha puesto nombre a la enfermedad que está causando la pandemia actual, denominándola Coronavirus Disease-19, es decir, la enfermedad que produce el coronavirus que se descubrió en 2019; igualmente le ha adjudicado el acrónimo Covid-19, donde la D viene de Disease, que significa enfermedad. Por lo tanto, debe quedar bien claro que Covid-19 es la enfermedad, no es el virus.

Según esto, ¿cómo se llama el virus que produce la Covid-19? Provisionalmente se le denominó 2019-nCoV (n de novel y CoV de Coronavirus), por ser un coronavirus nuevo que apareció en 2019. Actualmente el virus se denomina SARS-CoV-2, que es el acrónimo de Sever Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2. Este es el nombre que le ha puesto el International Committee on Taxonomy of Viruses, que es el organismo internacional que se ocupa de clasificar taxonómicamente los virus, y que en este caso ha decidido adjudicarle dicho nombre y acrónimo. En consecuencia, el acrónimo de la enfermedad es Covid-19 y el del virus SARS-CoV-2. Por favor, no cambiemos los acrónimos de ambos y tampoco los artículos determinados que les corresponden.

¿Y qué ocurre entonces con las patologías? Se afirma tranquilamente que las personas más afectadas por la Covid-19 son aquellas que tienen otras patologías. ¡Qué barbaridad! Si ello fuera cierto, el genio que lograse demostrarlo debería recibir automáticamente el Premio Nobel. La palabra patología deriva de las griegas pathos y logos, cuyos significados son enfermedad y tratado o estudio, respectivamente, por lo que la Patología es la rama de la medicina que se ocupa del estudio de las enfermedades en los seres vivos. También se admite como el conjunto de manifestaciones y cambios que provoca una enfermedad en el organismo, pero lo que no es admisible, ni recoge ningún diccionario serio, es que el término patología sea sinónimo de enfermedad, dolencia, trastorno, afección, complicación o padecimiento. Si se afirma que una persona o un animal padece varias patologías o que tiene una patología en el hígado, se está diciendo que una parte de la ciencia o conocimiento médico está colonizando su organismo o su hígado. ¡Qué maravilla! Tenemos bastantes palabras para indicar que un paciente sufre otras dolencias, que en este caso le predisponen a padecer la Covid-19, pero desde hace años se ha optado por empobrecer la terminología médica creando un nuevo significado para la palabra patología, obviando además su etimología, ¿era ello necesario?, ¡pues no! Está muy extendido este significado espurio entre los profesionales sanitarios, de modo que la RAE, antes o después, probablemente tendrá que admitirlo. Lázaro Carreter, que presidió la RAE, decía hace años en uno de sus artículos periodísticos de El dardo en la palabra, recopilados en dos libros, que llegaría un momento en que el médico comentaría al final de la jornada: Qué de patologías he visto hoy.

Podrían citarse bastantes más casos de empobrecimiento del lenguaje médico. Por ejemplo, las analíticas, que se han comido a los análisis de toda la vida, o que los pacientes ya no reciben tratamientos porque hoy en día todo son terapias. Otro punto y aparte son los anglicismos, una verdadera peste, que ha conseguido, por ejemplo, que los seres vivos ya no tengamos Sistema inmunitario, ya que ha sido sustituido por el Sistema inmune, es decir, que el Sistema se ha inmunizado, lo que me recuerda aquello que comentaba sarcásticamente el añorado Miguel Cordero del Campillo: se traduce del inglés como suena y moco suena.

Otros profesionales hemos copiado, y los periodistas por medio de la prensa, radio y televisión, expanden los términos médicos incorrectos a la velocidad del coronavirus que nos incumbe. Llegados a esta situación, probablemente solo se podría evitar la difusión del término incorrecto aplicando una medida drástica que los veterinarios utilizamos en la erradicación de algunas epidemias en los animales: el sacrificio obligatorio de todos los individuos infectados. Pero claro, me parece una solución un pelín drástica ¿no les parece? Finalmente me pregunto, ¿por qué no se consultan de vez en cuando los diccionarios serios o las páginas acreditadas para evitar estos errores? Hoy en día están al alcance de nuestra mano con tan solo unos clics en el ordenador.

El Covid-19 y los pacientes con patologías
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