miércoles. 06.07.2022
Entrevista

"Debemos hacer autocrítica porque tuvimos el aviso de Italia y no lo escuchamos"

El microbiólogo del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, portavoz en la crisis de la listeria, lamenta que no se buscara antes la Covid-19 para haber acelerado el confinamiento
Protestas en Italia, el pasado 14 de mayo. ALESSANDRO DI MARCO
Protestas en Italia, el pasado 14 de mayo. ALESSANDRO DI MARCO

José Miguel Cisneros (Chilluévar, Jaén, 1960) fue el Fernando Simón del brote de listeriosis en Andalucía. Hace menos de un año, el director de Enfermedades Infecciosas y Microbiología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla se convirtió en el portavoz de esa emergencia sanitaria y ahora afronta desde un puesto menos mediático, pero no menos trascendente, otra crisis epidemiológica, incluso de mayor envergadura, la del coronavirus. "Lo que ocurrió con la listeria nos dio una experiencia útil para organizar con rapidez la atención sanitaria que requieren cientos de pacientes, para difuminar las barreras que existen en los hospitales entre áreas y departamentos y para trabajar de forma transversal", explica.

-¿Notan usted mismo o sus compañeros del hospital un mayor estrés después de dos crisis sanitarias de tal magnitud?

-Estas cosas ni las pensamos ni las medimos. Es cierto que se ha producido un estrés, pero los sanitarios tenemos una ventaja respecto a otras profesiones: la extraordinaria recompensa de ver cómo alguien que entró enfermo sale curado. Eso puede más que la sobrecarga y es un salario emocional que justifica cualquier sacrificio.

-Las emergencias sanitarias necesitan de alguien las explique bien, que haya una buena comunicación ante la sociedad.

-La comunicación es clave porque estas crisis generan miedo y el miedo genera desconcierto. La información debe ser clara, coherente, creíble, inmediata y transparente, de manera que los mensajes adecuados sobresalgan por encima del ruido.

-¿Ha estado el sistema sanitario español al borde del abismo?

-Estuvimos en el abismo, no hay más que ver las imágenes de los hospitales con los pacientes en los pasillos, las urgencias colapsadas y sin respiradores. Eso fue un hecho objetivo.

-¿Tienen ya algún estudio que explique la menor incidencia del coronavirus en Andalucía que en otras regiones?

-Esto requiere un análisis más detallado, pero podemos intuir que aquí el virus llegó más tarde que a otros lugares y eso permitió que las medidas de confinamiento dieran resultados más eficaces. Pero la crisis de la Covid-19 ha dejado unas lecciones que nunca debemos olvidar. Hace falta autocrítica: España es el primer país del mundo en casos por millón de habitantes y estamos a la cabeza en fallecidos y en sanitarios infectados. Tuvimos el aviso de China, que es cierto que nadie lo escuchó, pero tuvimos el de Italia, y ahí sí, muchos países comenzaron a tomar medidas, pero no nosotros, que mantuvimos una actitud contemplativa y no buscamos el virus de manera proactiva. Cuando el virus estaba en Italia, los criterios de definición de caso eran que sólo se podían hacer PCR a pacientes que venían de China o Italia, y esto impidió que detectáramos semanas o meses antes un virus que estaba circulando por nuestro país. Habría resultado muy sencillo buscar el coronavirus en los pacientes que venían al hospital con neumonía, pero eso no se hizo porque no era el criterio epidemiológico fijado por el Ministerio de Sanidad. Eso se cambió el 25 o el 26 de abril, pero modificarlo costó mucho trabajo.

-Si se hubiera buscado antes el virus, ¿se habría encontrado?

-Sí, porque teníamos herramientas para hacerlo, y eso podía haber derivado en que las medidas de confinamiento hubieran sido más rápidas y efectivas, sólo hay que ver el caso de Portugal y otros países. Es importante hacer autocrítica para que a partir de ahora, cuando ocurra algo así, diagnostiquemos rápidamente a cualquier paciente e investiguemos en su entorno para parar los brotes y evitar que el virus vuelva a circular de forma masiva. Cada vez que dejamos de diagnosticar a un enfermo de Covid-19 durante uno o dos días, ese enfermo se pasa esos días contagiando a otras personas.

-La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, a la que usted pertenece, ha encendido en varias ocasiones la alarma sobre los test rápidos.

-Ha habido una gran confusión porque se han mezclado test rápidos y PCR. La clave es hacer PCR inmediatas con toma de secreciones. Al inicio de la crisis había PCR disponibles porque nuestra microbiología y los profesionales que trabajan en ella están entre los mejores del mundo, pero el problema no fue la cantidad, sino que estaban restringidas por un criterio epidemiológico que tardó demasiado en cambiarse. Cuando el director de la Organización Mundial de la Salud decía 'test, test, test', se refería a hacer PCR masivas.

-¿Qué otras lecciones se pueden aprender?

-La mascarilla no puede ser opcional ni altamente recomendable. La mascarilla normal, la quirúrgica, debe ser obligatoria. Las otras, las FFP2 o FFP3, son necesarias en entornos donde existen aerosoles.

-¿Cómo han sido las jornadas de trabajo de su equipo y de usted mismo durante la crisis?

-El equipo de coronavirus del hospital, urgencias, plantas de hospitalización, Unidad de Cuidados Intensivos, los compañeros de preventiva o los laboratorios hemos trabajado 12 horas al día los siete días de la semana en lo peor de la crisis. Ahora el trabajo sigue siendo intenso, pero incomparablemente mejor que hace un mes y medio.

"Debemos hacer autocrítica porque tuvimos el aviso de Italia y no lo escuchamos"
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