jueves. 07.07.2022
Pandemia

Crónica | La doble realidad del coronavirus en los hospitales

"Los pacientes que llegan a urgencias pasan a una zona restringida en la que tienen a todos los que presentan síntomas respiratorios"
Urgencias del Hospital de León. JESÚS F. SALVADORES
Urgencias del Hospital de León. JESÚS F. SALVADORES

El coronavirus ha cambiado la vida de Madrid. De su día a día, de sus trabajos, de sus ciudadanos y de los centros sanitarios, que se han convertido en el epicentro que conviven con la calma tensa, el nerviosismo y el COVID-19 en primera persona. Sin embargo, en los alrededores de los 33 hospitales públicos y de los 50 privados con los que cuenta la Comunidad, se respira una sensación similar a la de cualquier domingo. Poco ruido de ambulancias, poco movimiento, muchos taxis esperando un pasajero y un goteo de pacientes acudiendo a su cita programada, en algunos casos, hace meses. "A priori hay normalidad absoluta y no he visto nada extraño salvo alguna persona con mascarilla", confiesa Rosario, que acude a una cita con oftalmología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. La aparente calma se mantiene cuando se cruzan las puertas de entrada al recinto hospitalario.

Personal sanitario esperando en ventanilla la llegada de algún paciente, poca gente en los pasillos y un par de personas con mascarilla -como marca el protocolo- esperando su turno. Otra cosa es cuando llega una ambulancia. Ahí saltan todas las alarmas y más cuando el conductor y el técnico que le acompaña llevan mascarilla y un traje de protección sobre su indumentaria habitual. El nerviosismo en torno al vehículo y la rapidez de movimientos indican que estamos ante un posible paciente con coronavirus. Se activan los protocolos.

Los pacientes que llegan a urgencias pasan a una zona restringida en la que tienen a todos los que presentan síntomas respiratorios. "Es una zona aislada del resto, pero están todos juntos", dice una enfermera. "Se les da una mascarilla y se les va evaluando en un box específico para patologías respiratorias y, dependiendo de la gravedad, se les va haciendo una cosa u otra. "A todos los pacientes se les hace una analítica, no una prueba de coronavirus, y una placa de tórax. Si en esa placa se ve una neumonía, dependiendo del estado general y de las patologías asociadas que tenga el paciente o la edad se le deja ingresado o se le manda a casa con recomendaciones", señala un médico del servicio de urgencias. "Si la placa es normal se le manda a casa con recomendaciones", añade.

Una vez que el paciente está en el interior del hospital, los técnicos de emergencias regresan a su ambulancia para comenzar con otra labor que marca el protocolo: la desinfección del vehículo. Lo primero que se limpia es la camilla en la que ha venido el paciente. Se hace con un spray ante la vista de todos que ven por primera vez los efectos de esta epidemia y que se dan cuenta de que el coronavirus está entre nosotros. Limpia la camilla se sigue con las puertas de la ambulancia, el interior y el propio vestuario de los técnicos, que se retiran siguiendo las recomendaciones y tiran a un contendedor de residuos. "Es el protocolo a seguir y debemos hacerlo siempre para evitar riesgos", dice un técnico de emergencias que no quiere identificarse y que se preocupa porque se mantenga el anonimato suyo y del paciente que acaban de dejar en el Clínico.

"Tranquilidad dentro del estrés" A pocos metros de este centro hospitalario se encuentra la Fundación Jiménez Díaz, donde hay "bastantes ingresados con coronavirus". "Hay algunos en UCI, hay personal en cuarentena e incluso alguno que está infectado", dice una enfermera del centro que prefiere no desvelar ninguna información de su identidad. "En las consultas rutinarias que mantiene el hospital a diario se mucho paciente con mascarilla, pero la sensación es de tranquilidad dentro del estrés que provoca una situación como a actual". Entre la población puede más el miedo y la incertidumbre que la tranquilidad. Elena, que acompaña a su madre Amalia a una revisión con el cardiólogo, siente un hormigueo en el estómago. "Hemos pensado en anular la cita para evitar posibles contagios, pero llevábamos tiempo esperando la cita y hemos preferido seguir con la rutina". "No podemos tener miedo", apostilla su madre. Muy diferente es lo que piensa Jaime, que tiene una cita con el urólogo y acude con mascarilla y guantes de látex. "No sé si me ayudará a no coger el coronavirus, pero cuanta mayor protección lleve, menos posibilidades de cogerlo", afirma.

Protocolos en centros de salud Y si en los hospitales la situación es de calma tensa, mayor actividad tienen los centros de salud de la Comunidad madrileña. En muchos de ellos se han establecido unos protocolos que señalan que todo el personal médico, enfermería y administrativo atiende con guantes y mascarillas. "En la entrada del centro se hace una especie de triaje en el que se pregunta a la gente que por qué viene", cuenta Federico, un médico de Familia. "Si el paciente viene por una cosa que puede ser demorable -como una analítica de control o una activación de un medicamento en la tarjeta- se le envía a casa y se le dice que vuelva en unas semanas. Se toma nota, se le pasa al médico que activa la tarjeta, pero no entra al centro de salud para evitar riesgos", añade. La situación cambia cuando el paciente acude con una patología respiratoria como tos, mocos o incluso fiebre.

"Dependiendo de los síntomas y de los datos epidemiológicos que se le preguntan en ese momento, como si ha tenido contacto con un paciente que ha tenido COVID-19 o si ha venido de una zona en la que la influencia es mayor, se le pasa a una zona especialmente habilitada", señala. Si son síntomas respiratorios pero sin datos, se le da su mascarilla y se le dice que espere en la consulta de su médica, pero si la clínica que presenta es compatible con el coronavirus como cuadros gripales o infección respiratoria, si el paciente está bien, es joven y no tiene una patología asociada se le manda a casa con recomendaciones y tratamiento. Sin embargo, si el médico que lo evalúa cree que puede ser un paciente susceptible de tener infección por coronavirus en un alto porcentaje "se notifica a salud pública" para que se inicien los protocolos establecidos. Sin embargo, los sanitarios recuerdan que "no se está haciendo la prueba a mucha gente y hay mucha gente que tiene la infección y que la está pasando en casa, pero afortunadamente la gente tiene síntomas como una gripe. Al que se le complica es el que acaba ingresado", añaden.

Eso sí, en lo que coinciden todos los trabajadores sanitarios tanto de hospitales como centros de salud es que "hay que intentar cortar la transmisión del virus y por eso se han tomado las medidas. Hay que conseguir que la transmisión sea más lenta y el número de caos no suba de forma exponencial para que no se bloquee la sanidad". E insisten en que hay que restringir la vida social, de los adultos y de los niños. "No puede ser que no haya colegio y que luego se junten para celebrar cumpleaños".

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