lunes 01.06.2020

El Covid da la vuelta a la economía mundial en un mes

Los indicadores no miden, sin embargo, cuánto será de profunda la caída de la actividad económica
La pandemia ha cambiado radicalmente la situación económica. LAURENT GILLIERON
La pandemia ha cambiado radicalmente la situación económica. LAURENT GILLIERON

Los indicadores compuestos de la OCDE registraron en marzo la mayor caída de su historia para las principales economías mundiales por los efectos de la pandemia de Covid-19 y su impacto en la producción, el consumo y la confianza empresarial y ciudadana. Este mecanismo, que permite anticipar un cambio en el ciclo económico, ha detectado una caída de 1,16 puntos en la zona euro y de 1,13 puntos para España.

En términos prácticos, uanto mayor sea el número de ese indicador, más claro está que la economía se va a contraer, aunque no indica cuánto lo hará, no pueden predecir cuánto caerá el PIB. Y las señales son las más nítidas que han recogido hasta la fecha estos registros adelantados de la organización con sede en París.

Estos cálculos (CLI por sus siglas en inglés) no pueden medir lo profunda que será la caída de la actividad económica, "son indicadores cualitativos, no cuantitativos", explica a este diario Roberto Astolfi, jefe de la unidad que elabora estos índices en la OCDE, pero sí lo clara que es la señal de que esa inflexión se va a producir. En este caso, por las características únicas de la crisis actual, esta herramienta que utiliza el club de los países desarrollados, no predice sino que constatan esa aguda contracción de la economía. Los indicadores, apunta Astolfi, son ahora más potentes que al inicio de la crisis financiera de 2008, aunque no pueden saber "si la caída será más severa que entonces". Los indicadores tampoco permiten comparar un país con otro, tan solo cuán potente es la señal de que la economía se contraerá. Y la señal es particularmente fuerte para Alemania (-1,93), Reino Unido (-1,84), Candá (-1,63) o Italia (-1,37), y más moderada, por el momento, para EEUU (-0,59), Francia (-0,54) o Japón (-0,49). Entre las economías emergentes, China ha limitado el impacto (-0,30), al contrario que Rusia (-1,59).

Los datos, que se basan en la medición de la confianza de los consumidores y en las encuestan en las empresas, se recogen a principios de cada mes y se publican también de manera mensual. En marzo no pudieron publicarse porque habría sido imposible que reflejara las medidas impuestas por los gobiernos para hacer frente a la crisis. En Italia, por ejemplo, donde el brote de la epidemia empezó alrededor del 21 de febrero, los datos se habían recogido entre el 6 y el 20, "eso te da una idea de lo rápido que esta crisis ha sido comparada con el pasado", explica Astolfi. En 10 esos datos se habían quedado "viejos" y ya no reflejaban lo que estaba realmente pasando en Italia. En circunstancias normales, los indicadores pueden anticipar en seis o nueve meses que la economía va a moverse de expansión a contracción, pero no pueden predecir cuánto va a durar. Sin embargo, "si funcionan bien, pueden detectar que se ha llegado al fondo de la crisis seis meses antes de llegar", estima Astolfi. Con la crisis del Covid-19, no pueden estimar aún el final de esta ralentización porque aún no está claro cuánto durarán las medidas de confinamiento ni lo severas que serán. A pesar de ello, al ir estabilizándose la situación, incluso con un confinamiento más prolongado, "los CLI recobrarán su capacidad para predecir, ya que las empresas y los consumidores comienzan a adaptarse a esta nueva realidad, aunque sea una realidad a corto plazo, y porque los gobiernos empiezan a formular y a dar señales de estrategias a más largo plazo, más allá de las medidas inmediatas iniciales que han tenido que imponer", explica la OCDE en un comunicado.

El Covid da la vuelta a la economía mundial en un mes