viernes 22/10/21
Jorge Manuel Pérez | Atleta y alumno de la Academia de la Policía Local

«El ejercicio físico es vital para eludir la angustia»

TRANCA
TRANCA

J orge Manuel Pérez afronta el confinamiento a causa del coronavirus de la mejor manera que puede. Por suerte tiene a su familia al lado. Y en el caso de su hijo un alumno también aplicado a la hora de hacer ejercicio. Para este atleta la pandemia ha ralentizado sus planes, entre ellos el poder incorporarse de peno derecho como policía local. «Supongo que pueden ser unos meses de retraso ya que en el momento de decretarse el confinamiento yo estaba en la academia de Ávila. Por suerte puedo completar parte del temario en casa», apunta este leonés de La Virgen del Camino para el que otra de sus grandes pasiones, el atletismo, también ha pasado a un escalón inferior. «No puedo entrenar como quiero y ni mucho menos disputar carreras. Pero eso es lo de menos. Lo más importante es que esto pase y que el daño sea el menor», asevera a la vez que también se resigna a no poder aportar un poco más a los que están al pie del cañón en la lucha contra el coronavirus, en este caso con el que será su próximo destino laboral, el de policía local. «Ojalá pudiera ayudar desde esa faceta», precisa.

Respecto a su actividad como atleta apunta que «ante la adversidad hay que buscar alternativas y eso me ha hecho desempolvar la bicicleta de duatlón y en el rodillo hacer ejercicios que compagino con otros más para no perder la forma. Además tengo un buen acompañante como es mi hijo. Todo es bueno también para mantener un estado anímico favorable». Jorge tampoco se olvida de los alumnos de la escuela de atletismo de La Virgen del Camino. «A pear de la distancia y el confinamiento hemos elaborado unas pautas para los cadetes que hasta hace poco podían entrenar al aire libre. Se les han puesto unas pautas para que a su medida y haciendo un hueco en su casa puedan seguir disfrutando de un deporte que les aporta tanto. Y a mí también», apostilla.

«El ejercicio físico es vital para eludir la angustia»