viernes 05.06.2020
En primera línea

«Estoy orgullosa del hospital, de cómo se adaptó para dar respuesta»

Elena Bollo de Miguel, jefa de neumología y ahora responsable de los equipos Covid-19
Elena Bollo de Miguel, en un receso de su intenso trabajo. DL
Elena Bollo de Miguel, en un receso de su intenso trabajo. DL

El Hospital de León se ha reinventado en tiempo récord para dar respuesta a los nuevos pacientes aquejados de coronavirus. Las once plantas funcionan ahora para estos enfermos con un equipo multidisciplinar de 14 personas por planta que trabajan en turnos de mañana, tarde y noche. Al frente de ese batallón de profesionales, conocidos como equipos Covid, se sitúa la neumóloga Elena Bollo de Miguel, quien a sus 55 años afronta la tarea con fuerza y serenidad.

«Yo, que soy jefa de Neumología desde hace dos años, tenía una unidad muy organizadA con consultas, diagnósticos, programas de desafección tabáquica... y de repente todo cambia, aparece una enfermedad nueva que produce claramente una patología de nuestro servicio, aguda e infecciosa, que transforma la vida del Hospital y de toda la población», recuerda. Enseguida vieron que la plantilla de Neumología de León iba a ser insuficiente para la avalancha que se veía encima. Así que la encargaron formar los equipos Covid y colaborar con Medicina Interna en los protocolos que debían conocer todos los médicos que participaran.

En su área trabajaban en ese momento trece médicos y cuatro residentes y tuvieron «la suerte de poder contratar a otro neumólogo. De esos 18, tres adjuntos y un residente dieron positivo y se fueron a su casa. Afortunadamente están bien, pero de baja y lo están pasando fatal porque quieren venir a seguir ayudando», explica. Los nuevos equipos humanos se dotaron de neumólogos y profesionales de Medicina Interna, pero también se abrieron a otras especialidades para que colaboraran traumatólogos, dermatólogos, cirujanos, oftalmólogos...

Falta de protección

«Los sanitarios merecíamos más material. No sé quién es el culpable y no es el momento de buscarlo»

«Hicimos un llamamiento y la experiencia resultó excelente, con una respuesta de la gente increíble, así que dentro de ésto que es un drama sacamos algo muy positivo que es el trabajar juntos. De cara al futuro nos va a enseñar mucho, porque hemos visto lo que podemos aprender unos médicos de otros, nos hemos conocido más, colaborado», indica. En las UCIs también se han creado equipos especiales multidisciplinares, pero con anestesiólogos, cardiólogos e intensivistas. El coronavirus «marcará un antes y un después en la forma de trabajar en el Hospital», considera. De momento, también se ha modificado la relación con el servicio de Urgencias, con el traslado de Pediatría y Ginecología a planta, la conversión del área de rehabilitación para alojar camas de espera y la separación de los pacientes respiratorios. «En el futuro habrá que estudiar la utilización del servicio de Urgencias, porque la reducción de usuarios de otras patologías avala lo que ya pensábamos sobre que había casos de los que acudían que podían ser inadecuados».

TODOS SON IMPORTANTES

Bollo matiza que «los médicos siguen con sus consultas, viendo a quién pueden posponer la cita, a quién aconsejan por teléfono y atendiendo a los pacientes de otras enfermedades, además de asumir la carga del Covid». Desde su mirada vital, asegura que con esta crisis «nos hemos dado cuenta de todo lo que hay en un Hospital, que es mucho, sobre todo, la gran capacidad de trabajo y de adaptación, y lo importante que son todos y cada uno de los servicios. Desde el de mantenimiento para montar camas en espacios donde no las había y habilitar quirófanos como UCIs; al de admisión para la gestión de todas esas entradas de pacientes, las altas...; y los administrativos, los de seguridad... Estoy orgullosa del Hospital de León, de cómo la gente se ha ido adaptando, y ésto es algo muy positivo en medio de este drama».

Colaboración excelente

«Esta experiencia marcará un antes y un después en la forma de trabajar. Estamos aprendiendo unos de otros»

Desde el Hospital se han derivado pacientes al Monte San Isidro, que está ya dedicado casi en su integridad a enfermos de coronavirus mayores y crónicos. Existe una buena previsión de camas en otras instalaciones, si fuera necesario, y en las UCIs la previsión tiene en cuenta las acumulaciones porque las estancias son largas. «La sensación subjetiva es que la avalancha de ingresos ha bajado. Lo que se necesitan son test. La vuelta a la normalidad será escalonada y se necesitan test serológicos para conocer quién ha generado ya anticuerpos. Sin eso es difícil saber cómo se puede salir de casa», opina.

Vuelta a la normalidad

«Se necesitan test para saber quién generó ya los anticuerpos. Sin éso, complicado salir de casa»

La neumóloga reconoce que ahora no hay tiempo para la investigación clínica, pero el Hospital va a participar en varios ensayos clínicos de forma inminente. Como tratamiento, a los pacientes se les está administrando los fármacos indicados por el Ministerio de Sanidad, «teniendo en cuenta que hay que racionalizar los recursos». Ella, que efectúa broncoscopias a los pacientes de Covid en las UCIs, y que dedica parte de su vida profesional a las enfermedades raras pulmonares, analiza el Covid-19 como «una enfermedad que produce neumonía vírica con una fase de infección normalmente a partir del séptimo día que genera una inflamación pulmonar excesiva, que es lo que la diferencia, que alienta trombosis, problemas de corazón... Por eso los pacientes requieren ventilación invasiva, aunque se intenta usar oxigenoterapia de alto flujo».

ANGUSTIA POR FALTA DE CONTACTO

Durante estas tres semanas en las que no ha descansado, ha encontrado a «gente que acude con mucho miedo y cuando le dices que va a ingresar, más miedo. Lo triste de esta enfermedad es la soledad. Los médicos estamos acostumbrados a dar buenas y malas noticias, y cuando toca éstas solemos tener el apoyo de la familia. Ahora, al no estar es muy duro para el paciente y para el médico, que además entra bajo una bata, con una mascarilla, tapado. Esa falta de contacto es muy angustiosa». Existe un programa de humanización del Sacyl para que los médicos llamen al menos una vez a la familia para informarles y también se han donado móviles para videollamadas. Esta semana Sanidad anunció que permitirá el acceso de un familiar para que nadie muera solo.

Bollo cree que la situación «es realmente dura, al haberse perdido todo el contacto». Apunta que muchos sanitarios con niños, personas mayores, ya no van a casa. «Nos ha cambiado la vida a todos los españoles, pero a nosotros al ser de riesgo un poco más. Hace tres semanas que no veo a mi madre de 85 años y a mi hija de 22. Es una enfermedad que nos ha atacado en el modo de vida y que supone un reto científico, humano y sanitario. Esto constituye una revolución en el mundo, pero soy optimista porque a pesar de todo lo durísimo del aislamiento y la falta de tocar a los tuyos y que te apoyen, vamos a aprender nuevas cosas».

Respecto al material, reconoce que no le «gusta ser crítica en un momento como éste, pero el material ha llegado tarde. Ha faltado previsión para acumularlo. No sé de quién es la culpa. Sé que en la Comunidad y en la dirección del Hospital se ha hecho todo lo que se ha podido, pero ha faltado material de protección. Los sanitarios nos habríamos merecido más material, pero no sé de quien es la culpa y no es el momento de buscarlo. El objetivo ahora es otro y todo el mundo está intentando ayudar».

Valora la labor de los residentes, «una parte fundamental en los equipos que aportan todo el entusiasmo de la gente joven. Han pasado de ser tutorizados a conocer la Medicina en vivo y trabajar como el primero». Desde las sociedades científicas se ha firmado un comunicado conjunto pidiendo que se les recompense con contratos de adjuntos, algo que ella apoya.

«Estoy orgullosa del hospital, de cómo se adaptó para dar respuesta»